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Por qué la volatilidad podría empeorar

jun 4, 2019

Russ comenta por qué la volatilidad no ha sido más elevada a pesar de un crecimiento más moderado.

Con un solo tweet en una tarde de domingo, el presidente Trump volvió a introducir lo que hace poco había desaparecido de los mercados: la volatilidad. Para el jueves 9 de mayo, el índice VIX, que mide la volatilidad implícita en el Standard and Poor's 500 (S&P 500), había alcanzado su nivel más alto en cuatro meses. Ahora que el acuerdo comercial con China parece algo incierto, o tal vez menos inminente, los inversionistas están reexaminando sus perspectivas sobre la economía y los mercados financieros.

¿Qué tanto pueden empeorar las cosas?

Para responder a esta pregunta, los inversionistas deben enfocarse en dos factores más cuantificables que el flujo constante de noticias: el crecimiento esperado y las condiciones financieras. Por el momento, estas últimas ofrecen algo de esperanza. Si bien es cierto que el fracaso completo de las negociaciones comerciales provocaría una baja drástica de las acciones e incrementaría la volatilidad, la tranquilidad financiera es una de las razones por las cuales la desaceleración reciente no ha sido más grave. Incluso con 23, el VIX sigue estando muy por debajo de su valor más elevado en diciembre y a menos de la mitad del nivel que alcanzó en febrero de 2018 (ver gráfico 1).

Índice de volatilidad VIX

VIX volatility index, index level

Fuente: Instituto de Inversión BlackRock.

Hace unas semanas hablé sobre la interacción entre las condiciones financieras y el pronóstico de crecimiento. El mensaje principal es que las condiciones financieras son esenciales para poder analizar la volatilidad del mercado. Esto es aún más cierto en momentos de crecimiento más moderado como los que vivimos hoy. Afortunadamente, aunque el crecimiento sea algo tímido, las condiciones financieras son considerablemente mejores que a finales del año pasado.

Por ejemplo, los diferenciales de alto rendimiento siguen estando 25 puntos básicos (pb, o 0.25 % puntos) por debajo del nivel que tenían a finales de marzo y 150 pb por debajo de su nivel máximo alcanzado en diciembre. Los tipos de interés a largo plazo también disminuyeron. A 2.45 %, los bonos de EE. UU. a 10 años están aproximadamente 80 pb por debajo de su nivel más alto de 2018. Por último, aunque el dólar se haya fortalecido un poco desde entonces, el índice dólar (DXY) sigue estando dentro de su rango reciente. Conclusión: fuera del mercado de valores, la mayoría de los medidores de condiciones financieras se han estabilizado. Por esta razón, la mayoría de los medidores generales de tensión financiera se ven mucho más fuertes que hace algunos meses.

¿Por qué es importante?

Como ya lo mencioné en abril, a la larga, las condiciones financieras explican la mayor parte de los cambios de volatilidad en el mercado bursátil. De hecho, un simple modelo de dos factores, que incluye los diferenciales de crédito de alto rendimiento y el índice St. Louis Financial Stress, ha explicado aproximadamente el 80 % de las variaciones del VIX durante los últimos 17 años. ¿Qué es lo que esto nos indica hoy? Suponiendo que no haya cambios en las condiciones financieras, la volatilidad parece demasiado elevada.

Sin embargo, incluso en un mundo pos-EC, las condiciones financieras no son el único impulsor de los mercados; el crecimiento también es importante. El riesgo principal es que el obstáculo potencial que representan los aranceles llega justo al momento en que las economías fuera de los Estados Unidos se están empezando a estabilizar. Un nuevo periodo desestabilizador de tensión comercial representa un riesgo mayor para Europa y China. Si esto llega a suceder, los bancos centrales no tendrán más remedio que recurrir a más expansión cuantitativa.

Russ Koesterich, CFA, es administrador de cartera del equipo de BlackRock Global Allocation.