BLACKROCK INVESTMENT INSTITUTE

Comentario semanal

18 mar 2026
  • BlackRock Investment Institute

Las presiones políticas y económicas definen Oriente Medio

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Ehsan Khoman
Economist, BlackRock Investment Institute

Opening frame: What’s driving markets? Market take

Camera frame

The key issue is whether the sharp drop in shipping through the Strait of Hormuz lasts long enough to induce stagflation. We see a feedback loop between markets and geopolitics: the conflict boosts oil and gas prices, but the political and economic strain from higher prices may limit how long the conflict lasts.

Title slide: Pressures to shape Mideast conflict

1: A historic supply disruption

Shipping traffic through the Strait of Hormuz has plummeted due to attacks on energy transport and facilities in the Persian Gulf. Oil and gas prices have surged.

This goes beyond spiking prices. It’s a supply shock to energy flows with spillover risks to the broader economy.

2: Regional vulnerabilities

That said, the impact varies by region. Equity markets in Europe and Asia have fared worse than the US since the conflict began. They import much of their energy from the Gulf, while the US has strong domestic supply – helping insulate it from the shock.

3: Markets and geopolitics

We see a feedback loop at work: the conflict is driving prices, but prices could shape the conflict – and potentially lead to de-escalation. Limiting shipping gives Iran leverage, but it also hurts them economically. Higher US gas prices, meanwhile, may heighten political sensitivity.

We think risk assets could recover over a six-to-12-month horizon if a clear end to the conflict emerges. In the meantime, we favor US assets.

Outro: Here’s our Market take

A protracted conflict could tighten financial conditions and raise stagflation risks. Yet the same pressures driving the energy shock could also catalyze de-escalation.

Closing frame: Read details: blackrock.com/weekly-commentary

Shock energético

Los mercados afrontan un shock prolongado en la oferta y flujos energéticos; creemos que mayores presiones económicas y políticas podrían contenerlo.

Contexto de mercado

Tras una volatilidad histórica, el crudo se estabiliza cerca de 100 dólares; suben los bonos soberanos y caen las acciones, con EE. UU. mejor.

Esta semana

Se espera que los bancos centrales, incluida la Fed, mantengan los tipos; las previsiones económicas podrían dar pistas sobre su visión de la crisis energética.

El conflicto en Oriente Medio ha provocado el cierre efectivo del estrecho de Ormuz —un punto estratégico para el suministro energético mundial— y está teniendo repercusiones en los mercados y las cadenas de suministro. Consideramos que se trata de una crisis macroeconómica global evidente, independientemente de cómo termine, que traerá consigo un aumento de la inflación y de los rendimientos de los bonos. Sin embargo, si el cierre se prolonga, creemos que podría surgir un círculo vicioso: el conflicto impulsa los precios, pero las consecuencias políticas y económicas podrían limitar el conflicto. Damos preferencia a las acciones estadounidenses y consideramos que los clásicos activos de diversificación de carteras se enfrentan a dificultades.

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Interrupción del transporte marítimo

Viajes diarios por el estrecho de Ormuz, febrero-marzo de 2026 140

Una fuerte caída del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz a medida que persiste el conflicto, lo que perturba los flujos comerciales y aumenta los riesgos para las cadenas de suministro y energéticas mundiales.

Fuente: BlackRock Investment Institute con datos de IMF PortWatch, Lloyd's List, Seasearcher y BlackRock Hormuz Strait Dashboard, marzo de 2026. Notas: El comercio general incluye contenedores, carga general y buques de carga rodada. Los viajes «en la sombra» son estimaciones deducidas a partir de los buques que han enviado al menos una señal AIS dentro del Golfo Pérsico desde el estallido del conflicto el 28 de febrero.

El flujo de energía y mercancías a través del estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) del mundo— es fundamental para el desarrollo de este círculo vicioso. La liberación récord de unos 400 millones de barriles de reserva por parte de la Agencia Internacional de la Energía supuso un alivio limitado para los precios del petróleo. Sin embargo, el conflicto no solo afecta a los precios de la energía. La perturbación de la cadena de suministro eleva los costes de producción, lo que perjudica al crecimiento. También exacerba las presiones inflacionistas preexistentes y empuja al alza los rendimientos, lo que hace más difícil para los inversores y los bancos centrales ignorar esas presiones. Cuanto más se prolongue la interrupción del suministro, mayor será el impacto macroeconómico global. Por eso vigilamos directamente cualquier indicio de actividad marítima. Véase el gráfico. Una herramienta de nuestro equipo de Renta Variable Fundamental realiza un seguimiento del tráfico observable y del tráfico «en la sombra» —los buques con los transpondedores apagados—. A fecha de domingo, los viajes semanales se sitúan en torno al 7 % de su media de los últimos 12 meses.

Observamos que las repercusiones de las subidas de los precios de la energía provocadas por los conflictos se manifiestan de forma muy diferente en las distintas regiones. En nuestra opinión, una diferencia clave entre el petróleo y el GNL hace que el norte de Asia sea especialmente vulnerable. El petróleo puede desviarse, pero el GNL está ligado a la infraestructura regional, y el norte de Asia depende de las importaciones a través del estrecho para ambos. Nuestro análisis muestra que Japón, por ejemplo, obtiene entre el 70 % y el 90 % de su petróleo y entre el 10 % y el 15 % de su GNL a través del estrecho. Algunos países asiáticos están acumulando reservas, una medida que reduce la oferta y puede amplificar la volatilidad. Europa también está expuesta, ya que el impacto en el suministro derivado de un cierre del estrecho de varios meses podría ser el doble que en EE. UU. Solo entre el 4 % y el 8 % del petróleo de EE. UU. procede del estrecho, una cifra muy inferior a la de grandes economías como Francia, Italia y Alemania (aproximadamente entre el 20 % y el 45 %). Esto se refleja en los resultados: las acciones en Europa y Asia han caído más que en EE. UU.

Shock energético

Pero aquí entra en juego la otra parte del círculo vicioso: efectos en cadena como este generan presiones económicas y políticas a favor de una distensión. Lo vimos en un solo día el pasado lunes. El petróleo sufrió la mayor oscilación intradía de su historia después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmara que la guerra podría terminar «muy pronto». Desde entonces, el crudo Brent ha vuelto a subir hasta rondar los 100 dólares, a medida que se intensificaban los ataques de Irán contra el transporte marítimo y las instalaciones energéticas. Limitar el transporte marítimo por el estrecho da ventaja a Irán, pero le perjudica económicamente, lo que supone un incentivo para poner fin al conflicto. La creciente frustración por el aumento de los precios de la gasolina en EE. UU. también podría actuar como incentivo. Si los precios actuales del crudo se mantienen durante seis meses, prevemos un notable lastre para el crecimiento mundial y un impulso a la inflación.

En nuestra opinión, hay pocos lugares donde refugiarse de esta crisis de oferta a corto plazo. Los bonos del Estado y el oro no están sirviendo de contrapeso ante la caída de la renta variable. Esto se debe a que —como llevamos tiempo diciendo— los inversores exigen una mayor compensación por el riesgo que supone mantener bonos a largo plazo, dada la inflación persistente y los elevados niveles de deuda. Esta última crisis de oferta no hace más que intensificar esa dinámica, dando un giro a la narrativa reciente del mercado sobre la desinflación y ejerciendo una mayor presión al alza sobre los rendimientos de los bonos. Sin embargo, en un horizonte de seis a doce meses, creemos que los activos de riesgo podrían recuperarse si se vislumbra un desenlace. Seguimos prefiriendo la renta variable estadounidense en torno al tema de la IA. También nos gusta la deuda en moneda fuerte de los mercados emergentes, donde los índices se inclinan hacia exportadores de materias primas como Brasil.

En resumen

Lo que importa es la duración del conflicto y sus repercusiones en las cadenas de suministro. Nuestras previsiones tácticas se basan en que el estrecho se reabrirá en unas semanas debido a las presiones económicas y políticas, aunque se produzca un deterioro a corto plazo.

Contexto del mercado

El crudo Brent cerró la semana por encima de los 100 dólares el barril tras una oscilación intradía de magnitud histórica el pasado lunes, impulsada por las esperanzas de una resolución a corto plazo del conflicto en Oriente Medio. Los mercados esperan que los precios bajen de aquí a finales de año, lo que denota optimismo respecto a una resolución a corto plazo. Los precios del gas natural en Europa han subido alrededor de un 60 % desde el día anterior a los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán. El S&P 500 cayó aproximadamente un 2 % durante la semana, y los bonos del Estado ofrecieron poco refugio: el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subió hasta el 4,28 %.

Estamos atentos a cómo responden los principales bancos centrales a la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Medio, sobre todo teniendo en cuenta el cambio radical en las expectativas de precios, que han pasado de prever recortes de tipos a posibles subidas, salvo en el caso de la Reserva Federal. La opinión generalizada es que todos los principales bancos centrales, incluida la Fed, mantendrán los tipos sin cambios esta semana. Estaremos pendientes de las previsiones económicas actualizadas para ver cómo valoran el impacto de la crisis energética en su política monetaria.

La semana que viene

El oro es el activo con mejor rendimiento en lo que va de año entre los activos seleccionados, mientras que el bitcoin se sitúa como el que peor rendimiento ha tenido durante el mismo periodo.

Los resultados históricos no son un indicador fiable de los resultados actuales o futuros. Los índices no están gestionados y no tienen en cuenta las comisiones. No es posible invertir directamente en un índice. Fuentes: BlackRock Investment Institute, con datos de LSEG Datastream a 13 de marzo de 2026. Notas: Los extremos de las barras muestran las rentabilidades mínima y máxima registradas en cualquier momento desde el inicio del año, y los puntos representan la rentabilidad acumulada en lo que va de año. Los rendimientos de los mercados emergentes (EM), de alto rendimiento y de grado de inversión (IG) corporativo global se expresan en dólares estadounidenses, y el resto en monedas locales. Los índices o precios utilizados son: crudo Brent al contado, índice del dólar estadounidense de ICE (DXY), oro al contado, bitcoin al contado, índice MSCI Emerging Markets, índice MSCI Europe, índice de bonos del Estado de referencia a 10 años de LSEG Datastream (EE. UU., Alemania e Italia), índice Bloomberg Global High Yield, índice J.P. Morgan EMBI, índice Bloomberg Global Corporate e índice MSCI USA.

16 de marzo

Encuesta Empire State de EE. UU.

18 de marzo

Decisión sobre política monetaria de la Reserva Federal; decisión sobre política monetaria del Banco de Japón

19 de marzo

Decisión sobre política monetaria del Banco de Inglaterra; decisión sobre política monetaria del BCE Decisión sobre política monetaria

20 de marzo

Balanza comercial de la zona del euro

Previsiones importantes

Nuestras perspectivas más sólidas para horizontes de seis a doce meses (tácticos) y de más de cinco años (estratégicos), marzo de 2026

Nota: Las perspectivas se expresan en dólares estadounidenses, a marzo de 2026. Este material constituye una evaluación del entorno de mercado en un momento concreto y no pretende ser una previsión de acontecimientos futuros ni una garantía de resultados futuros. El lector no debe considerar esta información como un análisis o un consejo de inversión en relación con ningún fondo, estrategia o valor en particular.

Perspectivas detalladas

Perspectivas tácticas de seis a doce meses sobre activos seleccionados frente a clases de activos globales generales por nivel de convicción, marzo de 2026

Legend Granular

Hemos ampliado nuestro horizonte de inversión táctico de nuevo a entre seis y doce meses. La tabla siguiente refleja esta situación y, lo que es más importante, deja de lado la oportunidad de obtener alfa, o el potencial de generar rendimientos superiores al índice de referencia, especialmente en un momento de mayor volatilidad.

Los resultados históricos no son un indicador fiable de los resultados actuales o futuros. No es posible invertir directamente en un índice. Nota: Las opiniones se expresan desde la perspectiva del dólar estadounidense. Este material representa una evaluación del entorno de mercado en un momento concreto y no pretende ser una previsión ni una garantía de resultados futuros. Esta información no debe considerarse como asesoramiento de inversión respecto a ningún fondo, estrategia o valor en particular.

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