En defensa de la renta fija en el núcleo de una cartera, a pesar de los tip

19 sep 2017
por BlackRock

Los bonos han desempeñado durante mucho tiempo un papel esencial como posición fundamental en el núcleo de las carteras de los inversores. Los bonos y los ETFs de bonos tienen el potencial de ofrecer ingresos y rendimientos estables que pueden compensar la volatilidad de las acciones de una cartera.

Sin embargo, en los últimos años, los inversores han tenido dificultades para alcanzar sus metas de inversión por el bajo rendimiento de los bonos, especialmente de los bonos gubernamentales. ¿Cuál es la causa principal? En respuesta a la crisis financiera de 2008, la Reserva Federal de EE. UU. (y otros bancos centrales de todo el mundo) recortó los tipos de interés para estimular el crecimiento económico.

Si bien la Reserva Federal ha ido elevando los tipos de interés desde entonces, estos siguen estando por debajo de sus promedios históricos. Este entorno de bajo rendimiento futuro podría durar algún tiempo debido a varios factores, incluidos datos demográficos (la generación de Posguerra demanda más los bonos, lo que podría mantener bajos los tipos de interés).

Además de proporcionar un potencial de ingresos, es importante destacar que los bonos y los ETFs de bonos pueden desempeñar múltiples funciones en una cartera.

Estas funciones pueden incluir:

Flujo recurrente de ingresos
Independientemente de si un inversor busca aumentar su patrimonio o ahorrar para su jubilación, generar ingresos en una cartera puede contribuir a que una persona se acerque más a sus metas de inversión. Los inversores pueden recibir pagos de intereses de manera constante (por lo general de forma mensual, trimestral o anual) lo que puede proporcionar ingresos estables y fortalecer los rendimientos totales de su cartera.

Estabilidad del capital
Además de recibir un flujo de ingresos, los inversores en bonos reciben el capital del bono al vencimiento, suponiendo que el bono se mantiene hasta el vencimiento y no incurre en incumplimiento. La amortización del capital del bono (una cantidad fija) en un momento determinado ayuda a proporcionar estabilidad a los inversores en su cartera.

Posible cobertura contra el riesgo
Los bonos y los ETFs de bonos pueden ofrecer una posible cobertura contra el incremento de la volatilidad del mercado de renta variable. Históricamente, los bonos han sido más propensos a moverse en la dirección opuesta a las acciones. Por ejemplo, los inversores de renta fija han incrementado sus asignaciones a los bonos del Tesoro de los EE. UU. durante las ventas masivas en el mercado de renta variable como una posible inversión de refugio seguro.1

Correlación de rendimiento de bonos y de renta variable

Gráfico: Correlaciones de ETFs de renta fija

Fuente: Thomson Reuters Datastream, gráfico de BlackRock a 30/06/2017. El gráfico muestra la correlación de los rendimientos diarios de los bonos del Tesoro a 10 años de EE. UU. y del S&P 500 durante un periodo de 90 días consecutivos. La correlación mide de qué forma dos valores se mueven en relación unos con otros. La correlación oscila entre +1 y -1. Una correlación de +1 indica rendimientos en la misma dirección, -1 indica rendimientos en direcciones opuestas, y 0 indica que no hay correlación.

A pesar de los desafíos a los que los inversores en bonos y ETFs de bonos se pueden enfrentar con respecto al rendimiento futuro y los ingresos a corto plazo, es importante recordar que las inversiones en renta fija pueden desempeñar un papel vital como posición fundamental a largo plazo en el núcleo de una cartera.

Si bien hay similitudes entre los bonos y los ETFs de bonos, también existen diferencias entre las dos inversiones. Los inversores deben ser diligentes al analizar los mejores vehículos de inversión para sus carteras. Por ejemplo, los bonos en directo han establecido fechas de vencimiento, mientras que los ETFs de bonos tradicionales no lo han hecho. A pesar de seguir la misma clase de activos, los bonos y ETFs de bonos pueden tener diferentes calendarios de distribución. Esto puede dar lugar a diferentes flujos de ingresos para los inversores. Los bonos en directo cotizan en el mercado extrabursátil, mientras que los ETFs de bonos cotizan en bolsa. Además, los bonos y los ETFs de bonos pueden crear responsabilidades fiscales diferentes y, por lo tanto, los inversores pueden estar sujetos a una variedad de impuestos federales o locales o a impuestos sobre las ganancias de capital. El coste de propiedad es otro aspecto en el que los bonos en directo y los ETFs de bonos difieren: los inversores en bonos pueden tener que hacer frente a un coste de transacción y corretaje en el momento de la compra, mientras que un inversor en ETFs de bonos probablemente tendrá que pagar tanto un porcentaje de gastos como costes de transacción.