BLACKROCK INVESTMENT INSTITUTE

Es el momento de aplicar políticas directas

BlackRock |09 mar 2020

La necesidad de una respuesta de política decisiva, preventiva y coordinada.

Key views

Es esencial responder con una política preventiva, dada la incertidumbre acerca de las dificultades a corto plazo como consecuencia del brote de coronavirus
Se requiere un esfuerzo coordinado de las políticas monetarias y fiscales para evitar fracasos financieros debido a la escasez de la demanda
Una acción política decisiva ayudaría en este momento a evitar que se abran las puertas a ideas más radicales y a gastos fiscales descontrolados

La evolución futura y la propagación mundial del brote de coronavirus son muy inciertas. Lo que sí sabemos es que la contención y el distanciamiento social se logran mediante una reducción de la actividad económica. Frente a las restricciones de recursos en los sistemas de salud, existen fuertes incentivos para tomar medidas de contención agresivas que reduzcan la propagación. El impacto en la actividad económica seguramente será duro, y las repercusiones podrían ser profundas.

La profundidad y la duración del impacto económico son inciertos, pero deberían ser temporales, porque el brote finalmente se disipará. Esto exige responder con una política decisiva, preventiva y coordinada, que evite que los flujos financieros y de ingresos sufran alteraciones que podrían causar daños económicos persistentes, y desencadenar el final del ciclo económico.

Las autoridades de todas las principales economías deben implementar rápidamente programas de apoyo flexibles, integrales y significativos.

En agosto de 2019, escribimos acerca de un conjunto de herramientas de política monetaria casi agotado y de los desafíos que esto representa para enfrentar el siguiente período de desaceleración económica. Este problema ahora saltó a la palestra, y por eso es el momento de recurrir directamente al apoyo de políticas. La mera utilización de las limitadas herramientas que quedan de política monetaria (tasas de interés, orientación a futuro o incluso una flexibilización cuantitativa) podría poner rápidamente el foco de la perspectiva macroeconómica sobre la falta de herramientas disponibles, y resultar contraproducente. La única manera de enfrentar esta situación es añadir más líneas de defensa y hacer de la política fiscal una parte explícita del conjunto de herramientas para responder a las crisis.

El primer paso es entregar los recursos financieros necesarios a las agencias de salud pública que son la primera línea de defensa contra el virus. Sin embargo, se requiere la coordinación entre la política monetaria y la fiscal para evitar una serie de fracasos financieros como consecuencia de la escasez de la demanda, las dificultades en la producción o los retrasos en pagos, los cuales podrían provocar situaciones de restricción del flujo de efectivo. Por ejemplo, las pequeñas y medianas empresas podrían correr el riesgo de la interrupción de sus flujos de efectivo si tienen que depender exclusivamente del apoyo a través de los mercados financieros. Por esta razón, todas las soluciones tendrán que comprender la aplicación de políticas “directas”, es decir, un alivio más directo de las presiones de flujo de efectivo que enfrentan algunos sectores de la economía.

Las autoridades de todas las principales economías deben implementar con rapidez programas de apoyo flexibles, integrales y significativos para brindar apoyo financiero preventivo de manera directa a empresas y hogares que enfrentan una pérdida de ingresos a corto plazo. Esto evitaría que estas dificultades temporales se conviertan en una recesión mundial de grandes proporciones. La implementación de estos programas comprenderá la coordinación de políticas monetarias y fiscales. El carácter temporal de estas medidas justifica una respuesta agresiva en materia de políticas. La experiencia con la crisis financiera mundial y sus repercusiones demostró que la eficacia de la política sería mucho mayor si la comunidad internacional contemplara estas medidas como un paquete bien pensado, implementado de manera coordinada.

Una respuesta mundial integral debería incluir los siguientes elementos:

Primero, para apoyar a los hogares, las medidas fiscales también podrían incluir un generoso subsidio por enfermedad y esquemas de trabajo a corto plazo para estabilizar los ingresos y limitar la pérdida de empleos, en particular si estas disposiciones no estaban disponibles con anterioridad. Varios países ya están preparando medidas de este tipo. El apoyo monetario puede realizarse por medio de ajustes a los programas de asistencia social y mercado laboral, como el seguro de desempleo. Los programas de asistencia social también podrían ajustarse en forma temporaria, mejorando los beneficios y reduciendo los tiempos de espera para el cumplimiento de requisitos de los ciudadanos. Otra opción sería efectuar pagos directamente a los hogares afectados.

Segundo, para apoyar a las empresas, las autoridades fiscales podrían suspender el cobro de ingresos impositivos y aportes a la seguridad social, para que las empresas y los trabajadores independientes obtengan un alivio temporal en términos de flujo de efectivo, y al mismo tiempo acelerar los pagos públicos y reducir las cuentas por pagar del sector privado. En algunos casos, además de préstamos, podrían requerirse subsidios en efectivo a través de gobiernos locales y entidades de respuesta a desastres naturales. Estas son maneras de brindar cierta ayuda directa a los balances de las empresas, y pueden implementarse rápidamente a través de los programas gubernamentales. Asimismo, se debe permitir la plena operación de los estabilizadores fiscales automáticos y, si fuera necesario, las normas fiscales existentes podrían suspenderse de manera temporal.

Tercero, las autoridades monetarias también deben estar preparadas para implementar un apoyo de liquidez más directo y enfocado, incluyendo la ampliación de facilidades de fondos para préstamos: brindarles a los bancos comerciales la liquidez necesaria destinada específicamente a préstamos para empresas perjudicadas por el brote del virus. Las garantías del gobierno pueden ayudar a los préstamos bancarios con tasas preferenciales y, de este modo, satisfacer la necesidad de capital de trabajo adicional del sector corporativo. Como alternativa, podrían utilizarse los bancos estatales para canalizar estos préstamos. En los países con finanzas públicas más débiles, los programas de compra de activos podrían proteger las condiciones de financiamiento del gobierno.

Es esencial responder con una política decisiva y preventiva, dada la incertidumbre acerca de lo que seguramente serán dificultades significativas a corto plazo como consecuencia del brote de coronavirus. En su mayoría, estas medidas serán fiscales, y algunas exigirán una coordinación entre las autoridades impositivas y monetarias. Las políticas monetarias deben enfocarse en la prevención de un ajuste no deseado de las condiciones financieras y garantizar el funcionamiento de los mercados financieros. Los intentos de los bancos centrales para resolver la situación por cuenta propia con recortes en las tasas de interés desperdician valiosas municiones de política. Creemos que una acción política decisiva en este momento ayudaría a evitar que se abran las puertas a ideas más radicales y a gastos fiscales descontrolados.

Authors:

Elga Bartsch – Head of Macro Research, BlackRock Investment Institute

Jean Boivin – Head, BlackRock Investment Institute

Tom Donilon – Chairman, BlackRock Investment Institute

Stanley Fischer – Senior Advisor, BlackRock

Rupert Harrison – Head of Research for Diversified Strategies, BlackRock

Philipp Hildebrand – Vice Chairman, BlackRock

George Osborne – Senior Advisor, BlackRock Investment Institute

Mike Pyle – Chief Investment Strategist, BlackRock Investment Institute