Desplome del mercado: esto no es 2008

Es probable que el impacto del virus sea grande y grave, pero los inversionistas deben mantener la cabeza fría, tener una perspectiva a largo plazo y conservar sus inversiones.

Puntos clave

Los movimientos del mercado evocan una crisis financiera. Pero no creemos que suceda lo del 2008, ya que la economía y el sistema financiero están más estables.
Consideramos intacta la expansión, pero las autoridades deben actuar de manera decisiva para que el coronavirus no desencadene un final prematuro del ciclo económico.
Mantenemos la exposición del índice de referencia para activos de riesgo y destacamos la resiliencia a través de acciones de calidad, efectivo y sustentabilidad.

La escala de los movimientos del mercado financiero como respuesta al brote de coronavirus evoca una crisis financiera mundial. Sin embargo, no creemos que se repita lo de 2008. Es probable que el impacto del virus sea grande y grave, pero los inversionistas deben mantener la cabeza fría, tener una perspectiva a largo plazo y conservar sus inversiones. El escenario económico y financiero actual es mucho más sólido que antes de la crisis de 2008.

No creemos que este evento le ponga fin a la expansión, siempre y cuando se implemente una respuesta de política preventiva y coordinada. Vemos signos alentadores de que esta respuesta comienza a tomar forma. Deberá ser una tarea conjunta y decisiva de la política fiscal y monetaria, como se detalla en “Es el momento de aplicar políticas directas”. Las principales vulnerabilidades que deben resolverse son los desafíos de efectivo para las empresas, en particular las PyMEs, y los hogares.

BlackRock Investment Institute cambió su posición moderada a favor del riesgo a neutral desde hace dos semanas, cuando el brote de coronavirus comenzó a extenderse por el planeta. Las autoridades tienen incentivos sólidos para adoptar medidas agresivas de salud pública que impidan la propagación del virus, debido a las restricciones de capacidad en el sector salud. Esto seguramente provocará una desaceleración económica aguda y profunda a corto plazo.

Este es un momento para que los inversionistas mantengan una perspectiva a largo plazo.

Los movimientos del mercado se complicaron por una caída de más del 20% en los precios del petróleo (muy cercana a la mayor caída en un día desde principios de la década de 1990), al fracasar un pacto de la OPEP para estabilizar los precios. Esto, a la larga, debería beneficiar al crecimiento, pero también crea el riesgo de desajustes financieros y económicos, por lo menos temporales, en los sectores que dependen en gran medida de la energía, como los exportadores de productos de mercados emergentes y partes del sector de alto rendimiento de Estados Unidos.

Este es un momento para que los inversionistas mantengan una perspectiva a largo plazo. Es muy incierta la profundidad y la duración del impacto económico del coronavirus, pero aún creemos que el golpe será temporal, ya que el brote se disipará y la actividad económica se normalizará, suponiendo que se brinde la respuesta de política necesaria.

Mantenemos la ponderación del índice de referencia para las acciones y aumentamos la ponderación de los factores de estilo más defensivos, como calidad y volatilidad mínima. Favorecemos la resiliencia de los portafolios, incluyendo el efectivo y las estrategias de inversión sustentables, y todavía preferimos los bonos del Tesoro de Estados Unidos por sobre los similares de menor rendimiento como contrapeso de la cartera. Reconocemos que las asignaciones a bonos del Tesoro están cumpliendo su función en los momentos de alta incertidumbre, pero contemplamos el riesgo de que disminuya su protección ante las ventas en el mercado bursátil y una recuperación de los rendimientos después de alcanzar niveles históricamente bajos.

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