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Carta anual de 2019 de Larry Fink a los directores

Propósito y Rentabilidad

Estimados directores,

Cada año escribo a las compañías en las que BlackRock invierte en nombre de nuestros clientes, quienes ven el futuro en términos de largo plazo y planifican para la jubilación. Como agente fiduciario de estos clientes, los dueños de las compañías en las que ustedes trabajan, defendemos prácticas que creemos impulsarán crecimiento y rentabilidad sostenibles y a largo plazo. A medida que ingresamos al 2019, el compromiso con un enfoque a largo plazo es aún más importante. El panorama global es cada vez más frágil y, consecuentemente, susceptible a las conductas de corto plazo de las corporaciones y los gobiernos.

La incertidumbre del mercado está generalizada y la confianza decae. Muchos ven un mayor riesgo que el ciclo comience su fase de baja. En todo el mundo, la frustración a causa de años de salarios estancados, el efecto de la tecnología sobre los trabajos y la incertidumbre en relación con el futuro han avivado la ira de la población, el nacionalismo y la xenofobia. Como respuesta a esto, varias de las democracias líderes del mundo han caído en una desgarradora disfunción política, aumentando la frustración pública en lugar de apaciguarla. La confianza en el multilateralismo y las instituciones oficiales se está derrumbando.

Angustiada por los cambios económicos fundamentales y la incapacidad del gobierno para brindar soluciones duraderas, la sociedad está esperando cada vez más que las compañías, tanto públicas como privadas, aborden asuntos sociales y económicos apremiantes. Estos asuntos van desde la protección del medioambiente hasta la eliminación de la desigualdad de género y racial, entre otros. Avivada en parte por las redes sociales, la presión pública sobre las corporaciones aumenta con mayor rapidez y llega más lejos que nunca. Además de esta presión, las compañías deben navegar las complejidades de un entorno financiero que está atravesando por la parte tardía de su ciclo de crecimiento - incluyendo una mayor volatilidad, que puede crear incentivos para maximizar el rendimiento a corto plazo a costa del crecimiento a largo plazo.

Propósito y rentabilidad: una unión compleja

El año pasado escribí que todas las compañías necesitan un marco para navegar en este complicado panorama, el cual debe comenzar por plasmar el propósito de la compañía en sus modelos de negocio y estrategias corporativas. El propósito no es un simple eslogan o una campaña de marketing, es el motivo fundamental para la existencia de la compañía; lo que esta hace todos los días con el fin de crear valor para sus stakeholders. El propósito no es únicamente la búsqueda de la rentabilidad, sino la fuerza que nos impulsa a lograrla.

La rentabilidad no es de ninguna manera incompatible con el propósito; de hecho, rentabilidad y propósito se encuentran estrechamente relacionados. La rentabilidad es fundamental si una compañía espera servir de manera efectiva a todos sus stakeholders a lo largo del tiempo; no solo a los accionistas, sino también a los empleados, clientes y comunidades. De la misma manera, cuando una compañía verdaderamente comprende y expresa su propósito, funciona con el enfoque y la disciplina estratégica que impulsa la rentabilidad a largo plazo. El propósito unifica a la administración, los empleados y las comunidades. Impulsa la conducta ética y establece un control fundamental sobre las acciones que atentan contra los mejores intereses de los stakeholders. El propósito guía la cultura, entrega un marco de acción para la toma de decisiones coherentes y, por sobre todo, ayuda a mantener el rendimiento financiero a largo plazo para los accionistas de sus compañías.

El mundo necesita tu liderazgo

En calidad personal de director ejecutivo, siento de primera mano la presión a la que las compañías se enfrentan en el entorno polarizado actual y los desafíos que supone superarlos Los stakeholders están empujando a las compañías para que ingresen en el territorio de asuntos sociales y políticos sensibles; especialmente, al ver que los gobiernos no logran hacerlo de manera efectiva. Como directores ejecutivos, no siempre logramos hacerlo bien. Además, lo que es adecuado para una compañía puede no serlo para otra.

Sin embargo, hay algo que es cierto: el mundo necesita su liderazgo. A medida que los desacuerdos continúan ampliándose, las compañías deben demostrar el compromiso que tienen para con los países, las regiones y las comunidades en las que operan; particularmente, en relación con asuntos centrales para la prosperidad futura del mundo. Las compañías no pueden resolver todos los asuntos de importancia pública, pero hay muchos (desde la jubilación hasta la infraestructura y la capacitación de los trabajadores para los trabajos del futuro) que no pueden resolverse sin la ayuda del liderazgo corporativo.

La jubilación, en particular, es un área en la que las compañías deben restablecer su rol tradicional de liderazgo. Durante la mayor parte del siglo XX, la responsabilidad que tenían los empleadores de ayudar a los trabajadores a navegar la etapa de la jubilación fue un elemento del acuerdo social en muchos países. En algunos países, particularmente Estados Unidos, el giro hacia los planes de contribución definidos cambió la estructura de esta responsabilidad, lo que dejó a muchos trabajadores no preparados para hacer frente a la jubilación. Además, casi todos los países se están enfrentando a una mayor longevidad y a encontrar la manera de pagar por ella. Esta falta de preparación para la jubilación está alimentando gran ansiedad y temor, lo que debilita la productividad en el lugar de trabajo y aumenta el populismo en la esfera política.

Como respuesta, las compañías deben adoptar un mayor nivel de responsabilidad para ayudar a los trabajadores a navegar la etapa de la jubilación, aportando su experiencia y su capacidad de innovación a fin de resolver este enorme desafío global. Al hacerlo, las compañías no solamente crearán una fuerza laboral más estable y comprometida, sino también una población económicamente más segura en los lugares donde operan.

El foco en el propósito de la nueva generación

Las compañías que cumplen su propósito y las responsabilidades que tienen con sus stakeholders obtienen los beneficios en el largo plazo. Las compañías que ignoran su propósito y las responsabilidades, no alcanzan el éxito. Esta dinámica se está volviendo cada vez más evidente debido a que la población impone estándares más exigentes a las compañías. Además, continuará aumentando ya que los millennials, que actualmente representan el 35% de la fuerza laboral, manifiestan nuevas expectativas de las compañías en las que trabajan, compran e invierten.

Atraer y conservar los mejores talentos requiere cada vez más una clara manifestación del propósito. Con niveles de desempleo que disminuyen en todo el mundo, los trabajadores, y no solamente los accionistas, pueden tener y tendrán una mayor participación en la definición del propósito y prioridades de una compañía e incluso de los aspectos específicos del negocio de esta. Durante el año pasado vimos a algunos de los empleados más calificados del mundo abandonar sus labores en señal de protesta y participar en polémicas asambleas públicas para expresar su perspectiva en relación al propósito corporativo y la importancia de este. Este fenómeno continuará creciendo a medida que los millennials e incluso las generaciones más jóvenes ocupen cada vez más puestos de responsabilidad. En una encuesta reciente realizada por Deloitte, se les preguntó a los trabajadores millennials cuál debería ser el propósito principal del negocio alcanzando un 63% más de votos “mejorar la sociedad” que “generar rentabilidad”.

En los próximos años, las opiniones de estas generaciones no solamente impulsarán sus decisiones como empleados, sino también como inversionistas en un contexto en el que el mundo está viviendo la mayor transferencia de riqueza en la historia: $24 billones de dólares que pasan de la generación de la posguerra, los baby boomers, a los millennials. A medida que la riqueza cambia de manos y se modifican las preferencias de inversión, los asuntos en materia ambiental, social y de gobierno corporativo serán cada vez más importantes para las valuaciones corporativas. Este es uno de los motivos por los que BlackRock destina una parte considerable de sus recursos a fin de mejorar los datos y los análisis para medir estos factores, integrándolos en toda nuestra plataforma de inversión y trabajando en conjunto con las compañías en las que invertimos en nombre de nuestros clientes, para comprender mejor la manera en que ustedes las entienden.

El compromiso de BlackRock para el 2019

Las prioridades de compromiso que tiene BlackRock Investment Stewardship para el 2019 en relación con la gestión de inversiones son en gobierno corporativo, incluyendo el enfoque que tienen sus compañías para abordar la diversidad; estrategia corporativa y asignación de capital; compensación que promueve carreras a largo plazo; riesgos y oportunidades medioambientales; y gestión del capital humano. Estas prioridades reflejan el compromiso que tenemos de involucrarnos en asuntos que influyen en las perspectivas de una compañía no solamente durante el próximo trimestre, sino en los planes de largo plazo de nuestros clientes.

Al involucrarnos en estos asuntos, no nos enfocamos en sus operaciones diarias, sino que buscamos comprender las estrategias que ustedes implementan para lograr el crecimiento a largo plazo. Como dije el año pasado, para involucrarnos de manera productiva, no podemos hacerlo solamente durante la temporada de asambleas de accionistas, cuando el debate implica votos a favor o en contra de las propuestas. Los mejores resultados surgen de un diálogo sólido que se mantiene durante todo el año.

Reconocemos que las compañías con frecuencia deben tomar decisiones difíciles en pos de cumplir objetivos estratégicos más amplios; por ejemplo, si se deben desarrollar ciertas líneas de negocio o mercados a medida que evolucionan las expectativas de los interesados, o en ocasiones, si se debe cambiar el formato de la fuerza laboral de la compañía. BlackRock, después de varios años de incrementar nuestra fuerza laboral en un 7% anual, hizo recientemente reducciones para permitir la reinversión en talentos y el crecimiento a largo plazo. La claridad del propósito ayuda a las compañías a realizar estos cambios estratégicos con el fin de alcanzar las metas a largo plazo.  

Durante el año pasado, nuestro equipo de gestión de inversiones comenzó a hablar a las compañías sobre el propósito corporativo y cómo se alinea con la cultura y la estrategia corporativa, y nos ha alentado el compromiso de las compañías para trabajar en conjunto con nosotros sobre estos asuntos. No tenemos la intención de indicarles a las compañías cuál debiera ser su propósito; esa es la función de la administración y la mesa directiva. En lugar de esto, buscamos comprender cómo el propósito de una compañía comunica la estrategia y la cultura de esta para respaldar un rendimiento financiero sostenible. Pueden encontrar más información sobre nuestro compromiso con estos asuntos en BlackRock.com/purpose.

Me mantengo optimista sobre el futuro del mundo y las perspectivas para los inversionistas y las compañías que tienen un enfoque a largo plazo. Nuestros clientes dependen de ese enfoque para lograr sus objetivos financieros más importantes. A su vez, el mundo depende de ustedes para adoptar y defender un enfoque a largo plazo en el negocio. En un momento de gran disrupción política y económica, su liderazgo es indispensable.

Atentamente,

Larry Fink Signature

Laurence D. Fink
Presidente y director ejecutivo
Laurence D. Fink es fundador, presidente y director ejecutivo de BlackRock, Inc.
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