Skip to content
BlackRock Investment Institute/Mercados

Por qué preocuparse por más que una guerra comercial entre EE.UU. y China

abr 30, 2019

Creemos que los mercados están demasiado enfocados en las disputas comerciales entre EE.UU. y China, lo que no les permite comprender las complejidades de una rivalidad de larga data entre las dos naciones ni tampoco otras tensiones comerciales inminentes. Isabelle y Catherine Kress explican esta situación.

Vemos que los riesgos geopolíticos siguen siendo un importante factor del mercado en 2019, lo que contribuye a un entorno de desaceleración del crecimiento y mayor incertidumbre.

El centro de la escena geopolítica está dominado por la competencia entre EE.UU. y China. Las relaciones entre estos dos países tuvieron una transición en 2018 y pasaron de ser mayormente cooperativas a una etapa más competitiva. Pero no todo tiene que ver con el comercio. El aumento de la rivalidad entre EE.UU. y China se está expandiendo hasta incluir dimensiones económicas, ideológicas y militares. La disputa actual está claramente enfocada en la tecnología.

Creemos que estas tensiones son estructurales y duraderas, y es posible que los mercados no les estén prestando la debida atención. A nuestro juicio, los mercados están demasiado enfocados en la disputa de aranceles entre EE.UU. y China, una disputa que tiene probabilidades de progresar. Creemos que los mercados no están logrando apreciar las complejidades de la intensa competencia que hay entre los dos países por el liderazgo tecnológico global, un aspecto en el que las preocupaciones van desde la seguridad nacional y la competitividad económica hasta el dominio de los sistemas globales. Es posible que los mercados tampoco estén prestando la debida atención a otros problemas inminentes más allá del conflicto entre EE.UU. y China.

La atención que el mercado les presta los riesgos que nosotros consideramos de la competencia entre EE.UU. y China es relativamente baja, mientras que la atención que el mercado les presta a las tensiones comerciales globales que nosotros consideramos disminuyó. Esto significa que estos riesgos tienen un impacto en el mercado que es posiblemente mayor.

Analizamos con profundidad la rivalidad entre EE.UU. y China, y destacamos otros posibles conflictos comerciales en el horizonte en la última actualización a nuestro panel de riesgo geopolítico de BlackRock. Echemos un rápido vistazo.

Antecedentes de la rivalidad entre EE.UU. y China

La competencia entre EE.UU. y China por el liderazgo tecnológico global está llegando a un punto crítico en el debate por las redes móviles de quinta generación (5G). Se espera que aquellos que adoptaron la tecnología 5G (la tecnología móvil de alta velocidad que permitirá comunicaciones de mejor calidad y soluciones de tecnología avanzada) mantengan una ventaja competitiva significativa a largo plazo.

Tanto EE.UU. como China están aumentando los esfuerzos para ser los primeros en implementar la tecnología y establecer los estándares de 5G a nivel global. En China, el desarrollo de la tecnología cuenta con el respaldo total del gobierno nacional. El gobierno ha establecido un plan integral (Made in China 2025) para la creación de empresas competitivas a nivel global, con el objetivo de reducir la dependencia que China tiene de los productos tecnológicos extranjeros. Por el contrario, en EE.UU., el desarrollo de nuevas tecnologías está liderado por el sector privado y la regulación, la coordinación o la dirección del gobierno es limitada. Esto permite que los resultados sean más imprecisos. A algunos les preocupa que el gobierno federal de EE.UU. no esté haciendo lo suficiente para respaldar la investigación y el desarrollo.

Tres problemas principales

El presidente chino, Xi Jinping, hizo un pedido para que China supere a EE.UU. en el aspecto tecnológico antes de 2030, lo que provocó una fuerte reacción en EE.UU. Washington ve cada vez más las tecnologías de avanzada como un juego de suma cero; cualquier progreso que haga China implica una pérdida para EE.UU. El desafío actual entre EE.UU. y China se centra en tres problemas principales: la seguridad nacional, la competitividad económica y el dominio de los sistemas globales.

Muchos funcionarios del gobierno estadounidense temen que los avances tecnológicos chinos sean una amenaza para la seguridad nacional de su país. Estados Unidos está tomando medidas para proteger su industria tecnológica y propiedad intelectual (PI) de transferencias, compras u otras posibles amenazas para su seguridad nacional. De la misma manera, China justifica con la seguridad nacional su puja por el desarrollo tecnológico. China desea reducir la dependencia que tiene de proveedores extranjeros de equipos digitales y de comunicación; en lugar de esto, trabaja para mejorar sus propias capacidades y fortalecer su seguridad cibernética.

Desde un punto de vista de competitividad económica, cada uno de los países está aplicando un enfoque muy diferente para lograr el liderazgo tecnológico global y esto está comenzando a afectar la disputa comercial. La estrategia Made in China 2025 depende los subsidios, la transferencia tecnológica y la promoción y protección de los líderes nacionales de parte del gobierno. Este es un punto de conflicto para EE.UU., que ve el respaldo del gobierno chino como una amenaza para la capacidad que tienen las compañías estadounidenses de competir a nivel global. Como respuesta, el gobierno de estadounidense aprovechó la Sección 301 de la Ley Comercial de 1974 e impuso aranceles por un monto de 250 000 millones de USD en importaciones chinas. El levantamiento de los aranceles existentes, así como la resolución de los problemas subyacentes, es el enfoque de las negociaciones en curso.

Finalmente, durante casi 50 años, EE.UU. fue el país que lideraba el crecimiento y desarrollo de Internet en un modelo caracterizado por la regulación, privacidad y libertad de expresión limitadas. Ahora China presenta un modelo alternativo de sistemas globales anclado por una Internet que dirige la opinión pública y fomenta el crecimiento económico (además de estar fuertemente controlada para garantizar la estabilidad del régimen). La competencia entre EE.UU. y China plantea la posibilidad de la existencia de esferas tecnológicas de influencia.

En el caso de la tecnología 5G, el gobierno estadounidense puso en claro que es probable que pronto los países y las compañías tengan que ponerse de un lado o de otro. Vemos que esto está causando tensiones entre EE.UU. y sus aliados tradicionales, con indicios tempranos de que el Reino Unido, Alemania y otros países están listos para desafiar la postura de EE.UU.

Otras tensiones comerciales inminentes

Además del conflicto entre EE.UU. y China, tememos al resurgimiento de las hostilidades comerciales entre EE.UU. y la Unión Europea en caso de que EE.UU. decidiera implementar aranceles a automóviles y repuestos importados de Europa. Vemos que los mercados no están tomando en cuenta este escenario. También nos preocupa el nuevo acuerdo comercial celebrado por EE.UU. con Canadá y México, para el que la ratificación se está volviendo más incierta.

En general, vemos que el comercio sigue ocupando una posición central en la política exterior de EE.UU. durante 2019 y mantenemos en un alto nivel la probabilidad de los riesgos de tensiones comerciales globales.

Isabelle Mateos y Lago
Isabelle Mateos y Lago es la responsable de la estrategia de múltiples activos de BlackRock.
Isabelle Mateos y Lago
Catherine Kress
Catherine Kress, asesora del presidente del BlackRock Investment Institute (BII) y colaboradora en las opiniones geopolíticas del BII, contribuyó a esta publicación.