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Declaración de Laurence D. Fink

Cumbre de alto nivel entre líderes y empresarios de México y Estados Unidos

Mérida, Yucatán,
Jueves 12 de abril, 2019

Agradezco al Canciller Marcelo Ebrard por organizar este evento, y por permitirme estar hoy aquí con ustedes. Fue el año pasado cuando conocí por primera vez al Presidente Andrés Manuel López Obrador, y descubrimos que ambos habíamos estudiado la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad. Claramente él aprendió más que yo. Gracias, Sr. Presidente, por recibirnos hoy aquí.

Crecí en Los Ángeles, rodeado de las aportaciones socioeconómicas de México y de México-americanos. Vine por primera vez a México en 1971, cuando aún estaba en la Universidad. Viajé con tan solo una mochila desde Los Ángeles, California, hasta la Ciudad de México. ¡Me encantó! Me enamoré de México desde entonces, y mi entusiasmo por este país no ha cambiado.

Con todo este gran afecto, me entristece profundamente las tensiones que han crecido entre nuestras naciones. Somos vecinos – y como tales, podemos y debemos jugar un papel importante en el apoyo y crecimiento económico de nuestros países. Somos parte de Norte América una de las regiones más importantes, económicamente hablando, en el mundo.

El antagonismo entre nuestras naciones deshumaniza y hiere. Daña la fuente de oportunidades económicas. Además, reduce y debilita la visión que tienen las empresas, trabajadores e inversionistas sobre lo que es realmente posible. Porque las posibilidades son enormes.

Propósito

Creo que un paso clave en este proceso es que las empresas adopten un profundo sentido local de propósito y compromiso con el mercado mexicano. Al adoptar un propósito y compromiso con todos los involucrados, las empresas pueden desempeñar un rol estratégico en el desarrollo de los vínculos entre nuestras naciones.

La manera en la que tratan a sus empleados, cómo están manejando la sustentabilidad en sus negocios, si respetan y se comprometen con las comunidades y con los países en los que operan, así como su estrategia para la creación de valor a largo plazo.

El propósito de BlackRock

Nuestro propósito como empresa es ayudar cada vez a más personas a experimentar un bienestar financiero. Administramos 6 billones de dólares en activos, dos tercios de los cuales están relacionados con la jubilación y el retiro.

Aquí hay dos aspectos de nuestro trabajo:

Primero, las muchas oportunidades de inversión que vemos en México a través de una amplia gama de industrias. En este punto, las inversiones que realizamos en nombre de nuestros clientes, contribuyen al crecimiento económico de México y nos permiten ayudar a nuestros clientes en todo el mundo.

El segundo aspecto es nuestro compromiso directo con los inversionistas mexicanos, ayudándoles a lograr mejores futuros financieros.

En septiembre pasado, adquirimos la Operadora de Fondos de Citibanamex para reforzar nuestra relación con inversionistas mexicanos. Esta es la inversión más grande que hemos realizado en un mercado emergente, lo que habla de nuestra confianza en el potencial de México a largo plazo.

Queremos contribuir a un México más inclusivo, un México en el que el crecimiento y la prosperidad se compartan entre toda la población y no únicamente entre unos pocos. Al ayudar a la gente a planear para el futuro, queremos impulsar las oportunidades para que los mexicanos persigan sus metas. Porque un México más inclusivo es un México más fuerte, así como un Estados Unidos más inclusivo es un Estados Unidos más fuerte.

Para crear una sociedad más próspera en México, y para reestablecer las relaciones transfronterizas, debemos encontrar intereses en común entre el sector público y el privado. Sin duda, esto requerirá del liderazgo de las organizaciones. Mantenerse al margen sólo agrandará las diferencias y creará un mayor estancamiento. Las empresas, incluida la nuestra, deben tener la mente y el corazón abiertos a las necesidades de la sociedad y a lo que ésta requiere. Todos los días, debemos ganarnos el derecho para operar y demostrar nuestro valor a la sociedad. Tenemos que encontrar puntos en común.

Del mismo modo, el gobierno debe ayudar a crear un ambiente en el que las empresas puedan contribuir productivamente a la sociedad. Y ya se han dado algunos pasos importantes para lograrlo. Un ejemplo de ello es el trabajo que se está realizando para digitalizar y formalizar la economía en México. Sólo el 47% de los ciudadanos mexicanos tiene una cuenta bancaria. Y esa falta de una economía formal frena el ritmo del proceso económico: la capacidad de prestar, invertir y ahorrar para el futuro. La oportunidad de convertir un negocio en uno próspero o de invertir en la educación universitaria de un nieto.

Se trata de un área en la que el sector privado juega un papel indispensable, al impulsar la innovación y la prestación de servicios para que los mexicanos puedan alcanzar un mayor bienestar. También es un área en la que necesitamos una verdadera cooperación entre el sector público y el privado, para que a medida en que se construya la economía formal, los servicios financieros tengan una relación productiva con el pueblo mexicano. En última instancia, el objetivo debe ser generar mayores oportunidades, no sólo para emplear recursos, sino para dar a los ciudadanos mexicanos las herramientas que necesitan para hacer crecer un negocio o ahorrar para el futuro. Las verdaderas oportunidades serán la clave para un México más fuerte.

Hoy en día el gobierno tiene un enorme potencial para incluir reformas relacionadas con la economía, -personalmente, exhorto a una estrecha comunicación entre el sector privado y el público, a medida en que juntos avanzan en materia de banca, energía, jubilación o cualquier otro sector. El presidente ha dejado claro que quiere ver un mayor sentido de responsabilidad por parte de las empresas. Y también estoy convencido de que las empresas deben invertir en las comunidades en las que operan. Admiro al presidente y la forma en que ha dado voz a las necesidades de los ciudadanos mexicanos. Él tiene, y siempre ha tenido, un firme compromiso para elevar la prosperidad de todas las personas, sin importar dónde vivan, cuál sea su origen o quiénes fueran sus padres. Su habilidad para dar voz al pueblo mexicano es muy importante, y puede ayudarnos a entender cómo podemos operar mejor como empresas en México.

Necesitamos alinearnos y encontrar un punto en común, porque un México próspero depende de un entorno fértil para los negocios. Trabajando juntos, y escuchándonos unos a otros, podemos encontrar dichos puntos en común que necesitamos. No todas estas conversaciones serán cómodas, y eso está bien. Pero nos necesitamos unos a otros. Necesitamos entendernos unos a otros. Al hacerlo, podemos crear una mayor prosperidad tanto para los ciudadanos de México, como para los ciudadanos de los Estados Unidos, y de este modo podemos acercar a nuestras dos naciones.

Laurence D. Fink
Presidente y director ejecutivo
Laurence D. Fink es fundador, presidente y director ejecutivo de BlackRock, Inc.
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