VISIÓN DE MERCADO DE RENTA FIJA

Mitos y realidades del mercado

02 abr 2018

En nuestra publicación mensual Visión de mercado de renta fija, Rick Rieder, responsable de inversiones de renta fija global de BlackRock, analiza las perspectivas para los activos de riesgo bajo las cambiantes políticas de liquidez.

Puntos destacados:

  • En términos generales, anticipamos que 2018 será un año interesante para el que sería difícil encontrar una analogía histórica exacta, en particular debido a que ciertas tendencias seculares de importancia (como la disminución en la oferta de renta fija) empiezan a revertirse este año.
  • En los meses recientes parecen haber surgido muchos mitos sobre el mercado, en especial los referentes a la influencia que la reducción del balance de la Reserva Federal tendría sobre la liquidez del sistema. Nuestra intención aquí es derribar algunos de esos mitos basándonos en hechos.
  • El régimen económico en el que nos encontramos hoy podría caracterizarse por un sólido nivel de crecimiento, un incremento de la inflación por la subida de los salarios y unos tipos de interés ligeramente superiores, pero el efecto que ejerce sobre los tipos el carácter del estímulo fiscal, basado en el déficit presupuestario, imprime a este régimen riesgos a largo plazo.

En nuestra publicación mensual Visión de mercado de renta fija, Rick Rieder (responsable de inversiones de renta fija global de BlackRock) y Russ Brownback (gestor de estrategias de retorno absoluto, centrado en temas macro), analizan las razones por las que piensan que 2018 seguirá siendo un año interesante para el que sería difícil encontrar una analogía histórica exacta, en particular debido a ciertas importantes tendencias seculares (como la disminución en la oferta de renta fija) que empiezan a revertirse este año. Por otra parte, en meses recientes han cobrado fuerza muchos mitos sobre el mercado, en especial los referentes a la influencia que la reducción del balance de la Reserva Federal tendría sobre la liquidez del sistema. Su intención es la de derribar algunos de esos mitos basándose en hechos reales. Por último, Rieder y Brownback argumentan que el régimen del mercado/económico en el que nos encontramos hoy debería generar un crecimiento firme, un incremento de la inflación como consecuencia de la subida de los salarios y unos tipos de interés ligeramente superiores a partir de ahora, pero que el efecto que ejerce sobre los tipos el carácter del estímulo fiscal, basado en el déficit presupuestario, imprime a este régimen riesgos a largo plazo.

¿Hacia dónde vamos en 2018? ¿Sirven de algo las analogías históricas?

En octubre del año pasado, nos preguntábamos si el rendimiento del mercado en 2018 sería como el que conocimos en 2013, dado que los patrones de rendimiento experimentados en 2017 se asemejaban en algunos aspectos a los del año 2012. En enero, parecía estar funcionando esta analogía, aunque, desde luego, la comparación superficial pasa por alto las enormes diferencias fundamentales de los regímenes económicos y de inversión existentes entre ambos períodos. En particular, en 2013 la brecha de producción en términos de porcentaje del PIB estaba marcadamente afianzado en valores negativos, mientras que hoy es positivo, según datos de Bloomberg correspondientes a enero de 2018. Además, tanto la política monetaria como la dinámica fiscal se hallan hoy de hecho invertidas, en comparación con lo que sucedía en 2013. A comienzos de 2013 la Reserva Federal seguía con su política de tipos de interés cercanos al cero, mientras que hoy nos encontramos dentro de un ciclo de subida de los tipos que se prevé que continúe durante todo el año. Otra diferencia es que en 2013 el déficit presupuestario en términos de porcentaje del PIB disminuía a gran velocidad; en cambio hoy la tendencia aparente es ascendente, ya que buena parte del estímulo fiscal que representan los recientes recortes fiscales y el acuerdo presupuestario se financian de facto con déficit. Por último, el crecimiento global se está fortaleciendo en estos momentos de la manera más sólida y sincronizada que se haya visto desde la crisis financiera mundial, mientras que en 2013 el crecimiento era desalentador, incluso aunque el riesgo se disparara.

En conjunto, la política monetaria y fiscal, la brecha de producción, la inversión de capital, los beneficios corporativos y la riqueza de los hogares son todos factores que se encuentran a una gran distancia de donde estaban en 2013 (en principio, mucho mejor situados hoy). Pero, ¿hay algún otro período que ofrezca una analogía mejor? Podríamos encontrarlo entre 1986 y 1987: en aquel entonces, como ahora, había un mercado alcista secular en marcha, la economía experimentaba las condiciones favorables de la desregulación, un dólar estadounidense débil, un entorno de relativa estabilidad de los tipos de interés y el sólido crecimiento orgánico, que llevaron a un colapso de la brecha de producción. En medio de este momentum demostrable, la Ley de Reforma Fiscal de 1986 catalizó un poderoso aumento gradual del riesgo durante la primera mitad de 1987, que desembocó en un intervalo de tipos notablemente más altos y una volatilidad del mercado histórica. No obstante, confiamos en que los mercados financieros actuales, más maduros y profundos, eviten que se produzca una volatilidad como la que presenciamos en 1987.

Si miramos adelante en 2018, algunas de las tendencias estructurales a largo plazo de la economía y los mercados de las que hemos hablado en los últimos años parecen estar a punto de generar un fuerte movimiento cíclico contrario a esas tendencias. Lo que no niega la validez de la tendencia secular en sí misma, pero sugiere que los inversores deberían entender que las influencias a largo plazo de vez en cuando tienden a revertirse y aminorar la marcha antes de llegar a establecerse firmemente. Concretamente, hemos analizado en detalle la tendencia demográfica del envejecimiento secular existente en los Estados Unidos y en casi todas las demás economías de los mercados desarrollados; una tendencia que implica, en general, niveles más bajos de creación de nuevos hogares a medida que se reduce la población activa, una reducción del consumo y, a la larga, un crecimiento económico un poco más lento. No obstante, creemos que en 2018 podría haber una mejora en la creación de hogares en los Estados Unidos, cuando la generación de los millenials finalmente entre a formar parte del proceso que ha estado retrasando durante tanto tiempo. De hecho, según los datos de la Oficina Censal para el cuarto trimestre del 2017, el nivel de creación de nuevos hogares (1,44 millones) superó notablemente los dos trimestres anteriores, y creemos que esta tendencia se mantendrá a lo largo de este año.

Otra tendencia que hemos estado analizando desde hace años es el bajo nivel de la oferta de renta fija en relación a la demanda, en especial cuando se tienen en cuenta los programas de flexibilización cuantitativa de los bancos centrales (véase la Figura 1). Como se observa en el gráfico, en los principales mercados desarrollados esta tendencia debería empezar a revertirse en 2018, cuando se produzcan los mayores niveles de emisiones esperados y empiecen a menguar las compras de los bancos centrales. Esa dinámica, junto con el aumento de las expectativas de inflación, es responsable en parte del incremento de los tipos, y todavía podría hacer que aumentaran algo más. Todavía se tienen muchas ideas equivocadas respecto al comportamiento probable de la economía y de los mercados por efecto de los cambios en las políticas monetarias, lo que trataremos de aclarar en la sección siguiente.

Figura 1: Es probable que la demanda de rendimientos futuros supere a la oferta, pero se prevé un aumento de la oferta

Chart: Es probable que la demanda de rendimientos futuros supere a la oferta, pero se prevé un aumento de la oferta

Fuente: Morgan Stanley, datos a 11 de diciembre de 2017
Este material representa un análisis del escenario del mercado en un momento específico y no pretende ser un pronóstico de eventos futuros ni una garantía de resultados futuros.

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Rick Rieder
Managing Director, Chief Investment Officer of Global Fixed Income
Rick is BlackRock's Chief Investment Officer of Global Fixed Income. He is a member of BlackRock's Fixed Income Executive Committee, a member of its Leadership ...