Inversión en factores

26 abr 2019
por BlackRock

Una alternativa de calidad a la rotación sectorial

Los inversores siempre tratan de adaptar la composición de sus carteras a la fase del ciclo en el que se encuentra la economía. Para ello, realizan ajustes que pretenden dotar a la estrategia de una mayor consistencia para ser capaces de generar retornos con independencia de la coyuntura económica. Una de las estrategias más habituales a la hora de capturar valor tanto en fases de expansión como de contracción es la rotación sectorial.

Mediante este enfoque, los inversores componen sus carteras teniendo en cuenta la sensibilidad al ciclo de los sectores a los que pertenecen las compañías en las que invierten. Esta forma de gestionar estrategias, que requiere de las herramientas, de los datos y de la disciplina adecuada para funcionar correctamente, permite a los inversores aprovechar la exposición a los sectores que mejor lo hacen en momentos de crecimiento -como el de consumo discrecional, el financiero o el tecnológico- para, en otra fase del ciclo, aprovechar la resiliencia de sectores que, como el de consumo básico y el de alimentación, ofrecen propiedades más defensivas en periodos de contracción de la economía.

Una encuesta realizada recientemente por Greenwich Associates refleja que los inversores consideran que la economía atraviesa actualmente una fase en la que se favorecería la asignación a sectores defensivos, ya que la mayoría de las personas que han participado en el estudio cree que:

  • La economía puede entrar en recesión en 2019 (63%)
  • Que subirán los tipos de interés y se endurecerán las condiciones de crédito (63%)
  • Que la volatilidad tendrá un impacto negativo en las carteras (54%)

Sin embargo, en BlackRock hemos comprobado que la rotación sectorial no siempre tiene el efecto que pretende el inversor. Existen numerosas compañías que, aunque se enmarcan, por ejemplo, dentro de un sector más defensivo, cuentan con un modelo de negocio que les permite seguir ofreciendo retornos consistentes y atractivos en fases de crecimiento económico -y viceversa-. Esto hace que las estrategias basadas en la rotación sectorial hayan demostrado no ser fuentes estables de retornos en el largo plazo.

Aunque las compañías que forman parte de un mismo sector suelen compartir características muy similares, si se analizan los fundamentales de estas firmas, se puede comprobar que cuentan con diferencias muy significativas que llevan a resultados muy variados en su comportamiento en las diferentes fases del ciclo. Esto último se puede ilustrar con un ejemplo: el sector sanitario está considerado como defensivo y, por ello, como una buena inversión en momentos de contracción económica. Sin embargo, las características individuales de determinadas compañías hacen que sigan teniendo cabida en las carteras de los inversores incluso en las fases de crecimiento económico.

La identificación de estas firmas se realiza mediante la inversión en factores de calidad. Este proceso responde a la lógica de que, si los inversores buscan una exposición defensiva, quizás tenga más sentido invertir directamente en las compañías con un perfil defensivo que hacerlo en un sector en general. Para capturar esta exposición, es necesario identificar una serie de factores de calidad como la solidez del balance, la consistencia de los beneficios o unos niveles reducidos de volatilidad.

Las carteras construidas mediante este proceso están mejor posicionadas para lograr un rendimiento más atractivo en el largo plazo basándose en el análisis de la coyuntura económica. Por ejemplo, la capacidad para identificar factores de calidad facilita la inclusión en la cartera de compañías concretas que están mejor preparadas para generar alfa en las fases de contracción y para potenciar la creación de valor en periodos de crecimiento, ya que cuentan con un perfil value o con un tamaño determinado que facilita la identificación de estas fuentes de valor.

De todos modos, conviene tener en cuenta que, aunque la inversión en factores de calidad puede ofrecer mejores soluciones que la rotación sectorial, sigue siendo fundamental la habilidad del inversor. No se puede olvidar que la identificación de la fase actual del ciclo es una tarea mucho más complicada de lo que aparece reflejado en los libros de texto, por lo que hasta los inversores más experimentados difieren entre sí a la hora de apuntar en qué punto se encuentra la economía en un momento determinado.