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Un giro que favorece los
mercados emergentes

06 ago 2019
por BlackRock

Explicamos por qué las políticas de los bancos centrales, repentinamente más flexibles, podrían ser clave para los mercados emergentes.

Capital en riesgo. Todas las inversiones financieras implican un elemento de riesgo. Por ello, el valor de tu inversión y el ingreso que obtengas de ella serán variables, y no se puede garantizar la cantidad inicial invertida

Durante la semana del 17 de junio, casi todas las clases de activos, desde deuda de mercados emergentes hasta el bitcóin, se dispararon. ¿El catalizador? El mismo responsable del mercado alcista de 10 años: una política monetaria más flexible. Esto sugiere que si bien los bancos centrales inusitadamente tacaños pueden haber dañado los activos de riesgo el año pasado, el 2019 se perfila como otro año más de ganancias impulsadas por la liquidez.

En este escenario, es probable que los activos apalancados a las condiciones financieras sean algunos de los más rentables. Entre ellos se incluyen las acciones de mercados emergentes (ME).

Desde finales de febrero, el MSCI Emerging Market Index se ha mantenido estable. En contraste, la renta variable de mercados desarrollados ha subido alrededor del 5 %. Con el reciente cambio de rumbo de los bancos centrales, puede que sea hora de que las acciones de ME empiecen a recuperarse.

Golpe al dólar

Comprar activos de mercados emergentes en un momento de desaceleración del crecimiento global y persistentes fricciones comerciales parece inoportuno. Sin duda, tanto la economía como el comercio representan amenazas reales para la clase de activos, así como para el mercado en general. Dicho esto, para aquellos inversores que creen que el comercio solo se verá ligeramente alterado, sin llegar a estallar, y que la economía global continuará creciendo, hay un argumento poderoso que apoya la renta variable de ME: la perspectiva de condiciones financieras materialmente más flexibles.

Durante la última década, tanto el sentimiento de los inversores como la economía en general han estado cada vez más a merced de los bancos centrales. Sin embargo, si bien la renta variable tanto de los mercados desarrollados como de los emergentes se beneficia de políticas monetarias más flexibles, los mercados emergentes históricamente se han beneficiado más. Esto es particularmente cierto en la era posterior a la crisis.

La naturaleza cambiante de esta relación es evidente en los datos. Desde 1990 hasta el final de la crisis financiera, los cambios mensuales en las condiciones del mercado financiero, medidos por el Goldman Sachs Financial Conditions Index (GSFCI), explicaron aproximadamente el 40 % de la variación en las rentabilidades de la renta variable de ME.

Desde 2010 y la llegada de la flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), los cambios en las condiciones financieras han explicado más del 75 % de la variación en las rentabilidades de los ME (ver gráfico 1). Y si bien los cambios en las condiciones financieras también explican un porcentaje similarmente grande de rentabilidades en los mercados desarrollados, históricamente el beta para los mercados emergentes ha sido mayor. En otras palabras, cuando las condiciones financieras se flexibilizan, los mercados emergentes generalmente obtienen un impulso mayor que los desarrollados.

Condiciones financieras frente a renta variable de ME
De 2010 hasta el presente

De 2010 hasta el presente

Fuente: Bloomberg, a 21/06/2019.

Estos son los eventos de junio que fueron particularmente relevantes para los ME. Primero el Banco Central Europeo y después la Reserva Federal dieron a entender un claro viraje hacia políticas monetarias más flexibles. El cambio subsiguiente en los tipos, el dólar y los diferenciales de compra-venta de crédito condujeron de inmediato a una flexibilización de las condiciones financieras, evidenciadas por la fuerte caída del GSFCI.

A diferencia de 2018, los bancos centrales ya no hablan de “política de normalización”. En cambio, hay un enfoque renovado en brindar protección a la baja para la economía global. En este tipo de entorno, a menudo son los activos de mayor riesgo los que se ven más beneficiados.