El desplome de las acciones en contexto

06 feb 2018
por BlackRock Investment Institute

Posturas clave

  • Vemos el desplome de las acciones controlado e impulsado por una reversión de las operaciones populares que apuestan por la baja volatilidad de la renta variable.
  • Nuestra confianza en la perspectiva económica optimista y estable sugiere que el retroceso de la renta variable es una oportunidad para añadir activos de riesgo.
  • Un cambio en el régimen de mercado requeriría un deterioro de la economía e iría acompañado de un aumento de la volatilidad macro.

Los mercados de renta variable mundiales sufrieron un brusco revés a principios de febrero tras alcanzar una serie de máximos históricos. Creemos que esta caída se debe principalmente a una reversión de las operaciones populares que apuestan por la baja volatilidad de la renta variable. La visión de mercado a corto plazo es muy incierta, ya que los cambios de sentimiento pueden avivar las grandes fluctuaciones del mercado. Sin embargo, creemos que los inversores deberían adoptar una perspectiva a largo plazo. Nuestra confianza en la perspectiva económica optimista y estable sugiere que el retroceso de la renta variable es una oportunidad para añadir riesgo a las carteras.

Los productos de inversión apalancados vinculados a la baja volatilidad magnificaron una caída que parecía provenir de las inquietudes de los inversores por el ascenso del mercado bursátil, las entradas récord de renta variable y el rápido incremento de los tipos de interés. Estos productos apuestan a que el VIX, el indicador de volatilidad de la renta variable estadounidense, caerá o permanecerá bajo. Creemos que el desplome acaecido a principios de febrero afecta solamente a los valores bursátiles. La fuerte subida de la volatilidad no se ha extendido a otros activos, como el crédito o las divisas.

Durante mucho tiempo, BlackRock ha comentado que los productos cotizados en bolsa bien estructurados son beneficiosos tanto para los inversores como para los mercados de valores, pero ha manifestado sus inquietudes sobre los productos inversos y apalancados. Estos son pagarés y consorcios de bienes tangibles diseñados para moverse en la dirección opuesta o en un múltiplo de los rendimientos diarios del índice. No son líquidos y, en épocas de tensión, no funcionan como simples fondos cotizados en bolsa vinculados a valores físicos. Carecen de elementos esenciales de claridad y acceso a la valoración, y a menudo no están respaldados por una cartera de activos transparentes. Por esto BlackRock no los ofrece.

Pueden darse brotes periódicos de mayor volatilidad incluso dentro de regímenes de mercado de baja volatilidad. La sostenibilidad de dicho régimen no implica necesariamente que los mercados vayan a volver a los niveles de volatilidad inusualmente bajos observados en 2017. Normalmente, un cambio en el régimen de mercado requeriría un deterioro de la economía e iría acompañado de un aumento de la volatilidad macro. Consideramos que los retrocesos de la renta variable son más cortos y las recuperaciones más rápidas durante los regímenes de volatilidad macro baja. Eso típicamente los convierte en oportunidades de compra.

Observamos que la expansión global sincronizada continuará en 2018. Nuestro GPS de crecimiento de BlackRock para las economías del G7 se mantiene en sus niveles más altos en tres años, y las expectativas de consenso se están recuperando a medida que el impulso esperado del estímulo fiscal de EE. UU. se refleja en las previsiones. Llegan datos optimistas desde todas las partes del mundo, más recientemente desde China y la eurozona.

La expansión de EE. UU. va camino de convertirse en la más larga hasta la fecha, y despierta preocupaciones por estar posiblemente a punto de perder fuerza. ¿Pero, lo está? Calculamos que la reforma fiscal recientemente promulgada y el aumento del gasto federal podrían añadir 0,8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de los Estados Unidos en 2018. Esto podría inclinar la balanza hacia la aceleración del crecimiento. Tal impulso podría acortar la fecha de vencimiento del ciclo a dos o tres años. Si se contienen las presiones de sobrecalentamiento, la expansión podría durar más. Opinamos que esto proporciona una base sólida para poner dinero a trabajar en renta variable, particularmente en mercados emergentes.

Parece que la semana pasada los mercados reaccionaron repentinamente a una de nuestras temáticas centrales para 2018: un modesto repunte de la inflación en los EE. UU. Los datos optimistas de empleo y salarios de Estados Unidos del viernes ayudaron a impulsar los rendimientos futuros de los bonos del Tesoro a 10 años a máximos que no se habían visto en cuatro años. Vemos que a raíz de esto los rendimientos futuros van a crecer modestamente, y preferimos la renta variable (con nuevos precios) a la renta fija. La renta variable también está respaldada por un sólido momentum de los beneficios en todo el mundo. La inquietud del mercado es un recordatorio de que el ritmo del incremento de los tipos de interés importa.

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