Inversión sostenible: Resiliencia en medio de la incertidumbre

Inversión sostenible: Resiliencia en medio de la incertidumbre

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Las graves repercusiones de la crisis de la COVID-19 en los planos de la salud, el bienestar económico y la actividad diaria han precipitado una revisión generalizada de nuestro modo de vida. Una cuestión fundamental para los Gobiernos, las empresas y los inversores ha sido comprender cuáles han sido las fuentes de resiliencia durante estos últimos meses y cómo aprovecharlas para estar preparados de cara a afrontar futuras crisis.

Los mercados bursátiles a nivel global evidenciaron la gravedad de la crisis mucho antes de que el mundo hubiese empezado a implementar sus medidas de confinamiento. La renta variable comenzó su abrupto descenso a finales de febrero y, en un mes, el índice Dow Jones Industrial Average perdió más de 10.000 puntos (un 34%)1 , la demanda de efectivo se disparó y la actividad económica entró en punto muerto a medida que las empresas se veían obligadas a cerrar y se conminó a las personas a permanecer en sus domicilios. En este contexto volátil, los inversores han tratado de entender qué características contribuían a la resiliencia en la rentabilidad de las carteras y cómo integrarlas en sus propias inversiones.

El concepto de inversión sostenible puede tener diferentes significados. Los titulares de activos y las gestoras de activos a menudo operan con múltiples definiciones, mensajes y motivaciones. BlackRock opera en virtud de la siguiente definición sencilla del concepto de inversión sostenible: combinar la inversión tradicional con información relativa a los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) para mejorar los resultados a largo plazo para nuestros clientes. En nuestra opinión, las empresas que registran sólidos perfiles en cuestiones de sostenibilidad relevantes tienen el potencial de tener un mejor comportamiento que aquellas cuyo perfil en este ámbito resulta deficiente. En concreto, creemos que las empresas que hacen hincapié en la sostenibilidad en el marco de sus operaciones deberían estar mejor posicionadas frente a sus homólogas menos sostenibles para capear las coyunturas desfavorables al tiempo que se siguen beneficiando de contextos de mercado positivos.

La reciente recesión constituyó una prueba de fuego para esta convicción. En el primer trimestre de 2020, Morningstar comunicó que 51 de sus 57 índices sostenibles registraron un mejor comportamiento que los índices homólogos genéricos, y MSCI informó de que 15 de sus 17 índices sostenibles batieron a sus homólogos genéricos, lo que evidencia la solidez de esta tendencia en todas las regiones e independientemente de las metodologías de los índices2,3. Si bien este breve periodo no resulta concluyente, se sitúa en línea con la resiliencia que hemos observado en las estrategias sostenibles en crisis anteriores en 2015-2016 y 2018, que analizamos en nuestro informe. Además, estos resultados se ajustan a los informes que BlackRock lleva publicando desde mediados de 2018, lo que demuestra que las estrategias sostenibles no pasan factura en el plano de la rentabilidad y cuentan con importantes ventajas en términos de resiliencia.4

Para los inversores, la cuestión más importante es el porqué. ¿Qué explica la resiliencia? 

El informe de BlackRock5 ha establecido una correlación entre la sostenibilidad y factores tradicionales como la calidad y la baja volatilidad, que, en sí mismos, indican resiliencia. En consecuencia, cabría esperar que las empresas sostenibles mostraran una mayor resiliencia durante las recesiones. 

Sin embargo, los factores tradicionales no describen el abanico completo de atributos que pueden incidir en la resiliencia de una empresa. El análisis de las diferentes características de sostenibilidad de las empresas —y cómo estas características contribuyen a la rentabilidad— profundiza nuestros conocimientos sobre la manera en que la sostenibilidad refuerza la resiliencia. Nuestro informe muestra que, en la crisis actual —con sus efectos transformadores y devastadores para la vida diaria—, las empresas con un historial de buenas relaciones con sus clientes o de sólida cultura corporativa están registrando una rentabilidad financiera resiliente. 

En un principio, los analistas menos avezados atribuyeron la sólida rentabilidad de los fondos ESG a su infraponderación relativa en empresas energéticas tradicionales, cuyos precios cayeron más que el mercado en su conjunto durante la recesión. No obstante, nuestro propio análisis y el análisis de terceros6 muestran que la rentabilidad inferior de las empresas energéticas tradicionales explica solo una parte de la rentabilidad superior observada en muchos fondos sostenibles. 

Creemos que, en cambio, la rentabilidad superior se ha visto impulsada por una serie de características de sostenibilidad relevantes, como la satisfacción de los empleados con su trabajo, la solidez de la relación con los clientes o la efectividad del consejo de administración de la empresa en cuestión. En general, este periodo de turbulencias en los mercados e incertidumbre económica ha reforzado aún más nuestra convicción de que las características ESG indican resiliencia durante caídas de mercado. 

Otra pieza fundamental del puzle de la resiliencia ha sido la preferencia de los inversores por los activos sostenibles durante la crisis. Dado que los inversores han buscado reajustar sus carteras durante el periodo de inestabilidad en los mercados, cada vez se están decantando en mayor medida por los fondos sostenibles en detrimento de aquellos de corte más tradicional. En el primer trimestre de 2020, los fondos sostenibles a nivel global (fondos de inversión y ETFs) captaron 40.500 millones de USD en nuevos activos, un incremento del 41% en tasa interanual. Los fondos sostenibles con domicilio en EE. UU. captaron un volumen récord de 7.300 millones de USD durante el trimestre.7

En nuestra opinión, que se hayan registrado estos flujos de entrada durante un periodo de caída extraordinaria del mercado sugiere que la preferencia de los inversores por la sostenibilidad demuestra persistencia. Este volumen refuta el temor — esgrimido a menudo antes de la crisis de la COVID-19— de que durante episodios de drásticas caídas en el mercado, los inversores dejarán de priorizar la sostenibilidad. Además, estos flujos de entrada ofrecen pruebas relevantes, aunque cortoplacistas, de que los incipientes cambios en las preferencias —cuestión analizada en el informe del BlackRock Investment Institute con anterioridad este año8 — se han visto acelerados por la crisis y constituyen otra contribución clave a la resiliencia de los fondos sostenibles.

En nuestro informe, analizamos las diferencias de rentabilidad entre los índices ESG y sus versiones genéricas que no adoptan un enfoque ESG, así como entre los fondos que integran los criterios ESG y sus homólogos para llegar a la conclusión de que la mayoría de carteras con un sesgo ESG han obtenido rentabilidades superiores a las de sus homólogas no sostenibles durante el descenso que el mercado ha protagonizado este año. También analizamos una serie de temáticas relacionadas con la sostenibilidad recurriendo a nuestro marco basado en el análisis para evaluar e integrar información relevante en materia de sostenibilidad con el fin de comprender el comportamiento de cada temática durante la recesión. Observamos una rentabilidad especialmente reseñable en temáticas como las relaciones con clientes, la cultura corporativa y la efectividad del consejo de administración, lo que brinda información sobre la resiliencia durante esta crisis. Por último, analizamos el incremento de la asignación a carteras sostenibles durante la crisis y el cambio estructural en las preferencias de los inversores hacia los activos sostenibles.

Consulta más detalles en nuestro análisis para inversores institucionales y profesionales.

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Fuente

1Bloomberg. periodo: del 20 de febrero de 2020 al 20 de marzo de 2020
2https://www.morningstar.com/insights/2020/04/06/how-did-esg-indexes-fare
3https://www.msci.com/www/blog-posts/msci-esg-indexes-during-the/01781235361
4BlackRock Investment Institute Inversión sostenible: llegó la hora, mayo de 2018; Sostenibilidad: el vínculo que perdura, noviembre de 2019
5Ibíd.
6https://www.morningstar.com/articles/976361/sustainable-funds-weather-the-first-quarter-better-than-conventional-funds
7Los datos para este análisis proceden de distintas fuentes de BlackRock, como páginas web de proveedores, folletos de fondos, notas de prensa de proveedores, encuestas de proveedores, Bloomberg, la National Stock Exchange, Strategic Insight Simfund y Wind. Todos los importes se expresan en dólares estadounidenses. Los flujos se calculan utilizando los valores liquidativos diarios y las acciones en circulación con los datos más recientes de los que disponemos a finales de mes. Para los productos que cotizan en distintos mercados, utilizamos los flujos netos y activos de las cotizaciones en mercados primarios. Datos a 31 de marzo de 2020.
8BlackRock Investment Institute, Sostenibilidad: el cambio de gran calado que transformará la inversión, febrero de 2020

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