Economía colombiana: Sin prisa pero
sin pausa

17 ene 2019

Axel Christensen, Director de Estrategia de Inversión para América Latina e Iberia de BlackRock.

La economía colombiana sigue reforzando su trayectoria de recuperación, tras el descenso observado entre el 2015 y el 2017, principalmente debido al efecto adverso en el precio del petróleo. Las proyecciones para este año apuntan a una cifra en torno al 3% de crecimiento para irse acercando al 4% hacia el 2020. Si bien este dinamismo no alcanza el 4.5% promedio anual de comienzos de esta década, está claro que la Colombia está creciendo, quizás sin mucha prisa, pero tampoco con pausa.

El mayor crecimiento de la economía colombiana encuentra su base principal en tres factores principales. En primer lugar, un repunte de la inversión, tanto pública como privada, superada la pausa de incertidumbre que conlleva todo proceso electoral. En segundo lugar, un sólido desempeño del consumo doméstico, ante un mercado laboral más sólido e incremento de ingresos reales. En tercer lugar, los mejores términos de intercambio, favoreciendo tanto a las empresas exportadoras como también a las finanzas públicas, en un escenario razonable para el precio del petróleo en los próximos años.

Junto con el buen escenario para el crecimiento, también es importante destacar las favorables condiciones en precios, con una inflación moderada y que se mantendrá dentro del rango meta de Banco de la República, así como un tipo de cambio sin distorsiones, permitiendo mantener un adecuado nivel de competitividad a exportadores. Lo anterior permitirá al instituto emisor llevar a cabo un gradual ajuste de la política monetaria, desde el 4.25% actual para cerrar el 2019 entre 4.5% y 5%. Ello más por una necesidad de seguir la trayectoria de la Reserva Federal de EE.UU., que por ponerle freno a una economía local sobrecalentada.

El buen panorama proyectado para Colombia y su economía, por cierto, no está exento de riesgos, tanto en el plano externo como en lo local. La mantención de un razonable precio para el petróleo depende de que la economía global mantenga un ritmo de crecimiento económico si bien no alto pero al menos sostenido. Efectos de una guerra comercial más prolongada así como y alzas de tasas de interés en EE.UU. por encima de lo esperado pueden arruinar las favorables perspectivas de términos de intercambio. Por otro lado, a nivel nacional la definición de la ley de financiamiento, si bien con el encomiable objetivo de fortalecer las finanzas públicas mediante la ampliación de la base tributaria, podría afectar las decisiones de consumo.

Con todo, y aun considerando los riesgos, las perspectivas en los próximos años para Colombia, sus ciudadanos, su gobierno y sus empresas, se ven auspiciosas. El desafío, en un horizonte más prolongado de tiempo, es encontrar fuentes que permitan sostener estos niveles de crecimiento –e incluso mayores– de manera prolongada. Ello conlleva la necesidad de comentar acuerdos amplios a nivel nacional de manera de incrementar la productividad –principalmente a través de mejorar la educación y la capacitación laboral– así como de seguir fomentando la inversión, particularmente en los sectores de mayor valor agregado de la economía. Un largo camino, que se recorre sin prisa pero sin pausa.

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