BlackRock Retirement Institute

La demografía es el destino

31 jul 2017

En la actualidad, estamos experimentando un profundo cambio en la demografía. Los mercados desarrollados, junto con China, están padeciendo un envejecimiento nunca antes visto en sus respectivas sociedades. Este cambio está generando un impacto en múltiples dimensiones de la economía global. En particular, el envejecimiento de las poblaciones es responsable de dos de las características que definen el entorno económico actual: crecimiento más lento y bajas tasas de interés.

A largo plazo, el crecimiento económico es impulsado por dos factores: aumentos en la fuerza laboral y productividad. Hoy ambos están disminuyendo. Si bien la caída en la productividad es, en cierto modo, un misterio, el crecimiento lento de la fuerza laboral es un resultado directo de los cambios demográficos. Es menos probable que las personas mayores integren la fuerza laboral y hoy existen más de ellas.

La demografía también está relacionada con un entorno de bajas tasas de interés. Si bien esto es, en parte, un efecto secundario del crecimiento lento, la demografía también incide en las tasas a través de los cambios en los patrones de consumo. Las personas mayores piden menos prestado y ahorran más. A medida que las familias se acercan a la jubilación, también suelen adoptar hábitos más conservadores en cuanto a las inversiones, aumentan la demanda de bonos y otros activos que generan ingresos. El efecto neto es que las poblaciones mayores suelen estar asociadas a un entorno de tasas de interés reales más bajas.

En cuanto a los inversores y a las personas a cargo del establecimiento de políticas, estos cambios representan tanto un desafío como una oportunidad. Se puede decir que el debate político de mayor envergadura de la actualidad es cómo acelerar el crecimiento económico. De hecho, después de las elecciones en los EE. UU., los inversores comenzaron a anticipar un importante repunte en el crecimiento a raíz de las nuevas políticas fiscales de los EE. UU., junto con iniciativas de reformas impositivas y reglamentarias. Si bien aún no se observan señales de crecimiento, cabe destacar que la dinámica de los cambios generados por el envejecimiento de la población es un fenómeno a largo plazo y global, que revestirá suma importancia por algún tiempo.

Mientras tanto, gran parte del debate en torno al crecimiento se centra en la productividad, que podría decirse constituye un problema más difícil de resolver. Por el contrario, acelerar la tasa de crecimiento en la fuerza laboral es relativamente sencillo. En una época donde la inmigración se está convirtiendo en un tema cada vez más polémico, lograr que más ciudadanos mayores amplíen su vida laboral, junto con una participación femenina en aumento, podría ser la única y más simple solución para abordar el problema del crecimiento global lento.

Las personas mayores heredarán la tierra

Yo no quiero alcanzar la inmortalidad por mi obra. Quiero alcanzarla por no morir.

— Woody Allen

Eventos extraordinarios distinguieron a la historia económica y del mercado reciente: la gran recesión, el estallido de la burbuja inmobiliaria y el récord en bajas tasas de interés. Si bien estos eventos son inusuales, hubo otras burbujas inmobiliarias y contracciones económicas. No obstante, una de las causas subyacentes de las recientes condiciones económicas es verdaderamente única: el rápido envejecimiento de la población, un resultado del aumento de la longevidad, la reducción en los índices de natalidad y una menor mortalidad infantil.

El envejecimiento de la población en los países desarrollados nunca se vio en la historia de los seres humanos. Mientras que la mayoría de los países en desarrollo, al margen de China, pueden esperar vientos demográficos favorables durante muchos años, los países desarrollados están envejeciendo rápidamente (ver la Figura 1). De acuerdo con los cálculos de las Naciones Unidas, se proyecta que, entre 2015 y 2030, la población mundial conformada por personas de 60 años o más aumentará un 56 %, es decir, aumentará de 901 millones a 1400 millones. Las personas de 80 años o más, la población “de mayor edad”, está creciendo incluso más rápido. Las proyecciones indican que, en 2050, la población de mayor edad llegará a los 434 millones, es decir, más del triple en comparación con 2015, donde había 125 millones de personas mayores de 80 años.1

Figura 1: El cambio de edad difiere en función de la etapa de desarrollo de los países

El cambio de edad difiere en función de la etapa de desarrollo de los países

Las regiones más desarrolladas comprenden todas las regiones de Europa más América del Norte, Australia/Nueva Zelanda y Japón. Las regiones menos desarrolladas comprenden todas las regiones de África, Asia (con exclusión de Japón), América Latina y el Caribe, Melanesia, Micronesia y la Polinesia. Fuente: Naciones Unidas, Departamento de Economía y Relaciones Públicas, División de Población, 2013.

Atrofia económica

Además de la longevidad, existen otras tendencias que impulsan los cambios demográficos. Son más las personas que no se casan y que viven solas. De acuerdo con la Oficina del Censo de los EE. UU., el porcentaje de hogares unipersonales en los EE. UU. aumentó de menos del 15 % en 1960 a casi el 30 % en la actualidad. Las personas que deciden casarse, tienen familias menos numerosas. El promedio de hijos por parejas casadas en los EE. UU. ha descendido de, aproximadamente, 2,5 en 1965 a menos de 2 en la actualidad.

No se trata de un fenómeno exclusivo de los EE. UU. En otras partes del mundo desarrollado, particularmente en Europa, la tendencia hacia una menor cantidad de matrimonios y hacia matrimonios más tardíos con una disminución en la tasa de natalidad es incluso más pronunciada. El efecto neto es una drástica disminución en el crecimiento de la población, una tendencia que tiene lugar desde hace muchas décadas. En 1963, el crecimiento de la población global marcó su pico del 2,22 %. Conforme a las proyecciones actuales, para 2100 se espera que disminuya al 0,1 % (ver la Figura 2).2

Figura 2: Crecimiento de la población
De 1950 a 2049 mundial

Crecimiento de la población De 1950 a 2049 mundial

Fuente: Bloomberg al 21 de noviembre de 2016. El PIB nominal es el índice de crecimiento económico, mientras que el PBI real es ese índice de crecimiento menos la inflación.

Si bien los cambios en las tasas de natalidad y la formación de familias son un fenómeno lento, en los últimos años, estas tendencias empezaron a alcanzar al mercado laboral. El efecto demorado del crecimiento más lento de la población ahora está contribuyendo a una disminución secular en el crecimiento de la fuerza laboral. Esta tendencia, junto con una caída en la productividad desde hace 10 años, explica gran parte del estancamiento económico que ha importunado a las personas a cargo del establecimiento de políticas, los políticos y los inversores.

La tendencia hacia un crecimiento más lento de la fuerza laboral no solo se debe a una menor cantidad de personas que ingresa a la fuerza laboral, sino también a una mayor cantidad de personas que se jubila. La caída en la participación en la fuerza laboral, medida como el porcentaje de la población que integra la fuerza laboral, ha reflejado estrechamente el envejecimiento de la población. En comparación con las décadas de los sesenta y setenta, cuando las personas nacidas durante la explosión demográfica ingresaron a la fuerza laboral en cantidades significativas, y con las décadas de los ochenta y noventa, cuando aumentó la participación femenina, el crecimiento de la fuerza laboral disminuyó de manera drástica. Esta reducción coincide con la disminución general del crecimiento económico (ver la Figura 3).

Figura 3: Cambio del PIB en los EE. UU. con respecto al año anterior
De 1948 a la actualidad

Cambio del PIB en los EE. UU. con respecto al año anterior

Fuente: Bloomberg al 21 de noviembre de 2016. El PIB nominal es el índice de crecimiento económico, mientras que el PBI real es ese índice de crecimiento menos la inflación.

Prestar más, pedir prestado menos

Más allá del crecimiento lento, las otras características que definen el entorno posterior a la crisis es la persistencia de tasas de interés históricamente bajas. Esto se debe, en parte, a una función de la política de los bancos centrales. No obstante, cabe destacar que los bancos centrales están reaccionando al entorno de las tasas e impulsándolo.

El entorno de bajas tasas tiene más sentido cuando se visualiza desde el prisma del crecimiento nominal (PIB nominal). Desde 1962, el nivel del PIB nominal ha dado cuenta de, aproximadamente, el 35 % en la variación de las tasas a largo plazo en los EE. UU., con cada punto adicional del PBI nominal asociado con, aproximadamente, un aumento del 0,5 % en las tasas de interés (ver la Figura 4). En cierto grado, el envejecimiento de la población contribuyó al crecimiento más lento en la fuerza laboral lo que, a la vez, coincidió con una reducción en el crecimiento general y con las bajas tasas, que son una consecuencia natural de esta tendencia.

Figura 4: Rendimiento del tesoro de 10 años frente al PIB nominal de los EE. UU.
De 1962 a la actualidad

Rendimiento del tesoro de 10 años frente al PIB nominal de los EE. UU.

Fuente: Bloomberg, 21 de noviembre de 2016. El rendimiento es el retorno por ingreso de un bono.

Sin embargo, mientras un PIB nominal bajo sugiere un régimen de tasas bajas, no se puede explicar cabalmente por qué las tasas de interés continúan arriba, pero no muy alejadas de las bajas de varias décadas. Existen varios factores contribuyentes, incluidos los bancos centrales mencionados anteriormente, una escasez de bonos y una mayor demanda de ingresos a nivel institucional. Al margen de estos factores, la demografía está muy probablemente generando un impacto en las tasas a raíz de los cambios en los patrones de consumo familiar, que también forman parte de una función del envejecimiento de la población.

A medida que las personas envejecen, sus hábitos económicos cambian. Las familias más jóvenes apaciguan el consumo de toda la vida solicitando más préstamos. En comparación, las personas mayores solicitan menos préstamos a medida que saldan las deudas y reducen sus hogares. Además, a medida que las personas se aproximan a la jubilación, suelen cambiar la asignación de sus activos a bonos, lo que impulsa los precios y reduce el rendimiento.

Si bien estas conductas han sido evidentes durante muchas décadas, en la actualidad, hay otro motivo por el que las personas mayores ahorran más: el aumento en la longevidad o en la expectativa de vida. En un informe reciente emitido por la Reserva Federal de San Francisco, se documentó una disminución en la presión sobre las tasas inmobiliarias a medida que las familias aumentan sus ahorros a la espera de jubilaciones más prolongadas.3

En teoría, al menos, un incremento en la longevidad debería significar que los inversores realizan una mayor asignación de instrumentos de renta variable en sus años de jubilación que lo que dictan las prácticas tradicionales. Esto, a la vez, debería reducir parte de la demanda de bonos y restar presión a los precios. Nada de esto ocurrió o, al menos, no se refleja por ahora en los datos.

Aún no estoy muerto

El crecimiento lento continuo ya generó agitación política, y el aumento del populismo en Europa y en los Estados Unidos. Combatir esta tendencia es una preocupación creciente tanto para los políticos como para las personas a cargo del establecimiento de políticas. A la fecha, gran parte del debate político se ha centrado en la productividad. La cruda realidad es que aumentar la productividad es difícil. Dado el cambio a largo plazo hacia una economía basada en el servicio, ahora colaborativa, no resulta claro si estamos midiendo correctamente la productividad. Dado que el potencial de crecimiento es una función de la productividad y del crecimiento en la fuerza laboral, podría ser más fructífero cambiar el debate hacia los mecanismos que acelerarán el crecimiento en la fuerza laboral.

Desafortunadamente, la tasa de nuevos trabajadores se estableció décadas antes mediante la tasa de natalidad. Dicho esto, los gobiernos pueden, de todos modos, influenciar el crecimiento de la fuerza laboral a través de diversos canales, incluidos la inmigración y el aumento de la tasa de participación entre los ciudadanos existentes.

Salvo algunos países como Canadá y Australia, la inmigración es cada vez más una idea no contemplada por motivos políticos. Esto lleva a tener que aumentar la tasa de participación. Se trata de un desafío crucial en muchos países, particularmente, en los Estados Unidos, donde la participación en la fuerza laboral ha estado cayendo desde hace años (ver la Figura 5).

Figura 5: Tasa de participación en la fuerza laboral de los EE. UU.
De 1948 a la actualidad

Tasa de participación en la fuerza laboral de los EE. UU.

Fuente: Bloomberg, 21 de noviembre de 2016.

Detener la reducción a largo plazo en la tasa de participación es complicado, en parte, porque existen varias tendencias que se superponen, que impulsan la reducción. En parte, se trata de una función de las condiciones problemáticas del mercado laboral después de la crisis financiera. La Gran Recesión (2007-2009) generó una marcada contracción en la tasa de empleo, del 63 % en 2007 al 58 % en 20114. Gran parte de esa reducción se debió a los desempleados de largo plazo que abandonaron la fuerza laboral. Sin perjuicio de lo mencionado, la reducción de la participación en la fuerza laboral no se debió exclusivamente a los solicitantes de empleo frustrados. La demografía también ha incidido.

De hecho, la reducción de la tasa de participación en los EE. UU. comenzó en 2000, mucho antes de la crisis financiera. Si bien las condiciones del mercado laboral mejoraron en los últimos años, la participación en la fuerza laboral permanece próxima a los bajos niveles históricos de finales de la década de los setenta. Si bien esto se debe, en parte, a una función del deterioro de las habilidades, también refleja la presión bajista de un envejecimiento en la población.

Por suerte, no todo está perdido, y las personas a cargo del establecimiento de políticas tienen una oportunidad para tomar cartas en el asunto. Si bien hay una tendencia bajista en el porcentaje total de estadounidenses que trabajan, la tasa de participación para los estadounidenses mayores está subiendo (ver la Figura 6). En la media en que continúe esta tendencia, ayudará a mitigar la infinidad de vientos en contra que está azotando a la economía.

Figura 6: Participación en la fuerza laboral de los EE. UU. por grupo etario
De 2000 a la actualidad

Participación en la fuerza laboral de los EE. UU. por grupo etario

Fuente: Bloomberg, 21 de noviembre de 2016.

La Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics, BLS) pronostica que la participación en la fuerza laboral para los trabajadores de más de 55 años aumentará del 41,6 % en 2013 a más del 43 % en 2020. Análisis recientes sugieren que dichas cifras podrían ser incluso mayores dado que una mayor cantidad de estos trabajadores encuentra que no está preparada para la jubilación en términos económicos o, simplemente, desea continuar trabajando por motivos no económicos. En el caso de que estos trabajadores mayores de 55 años continúen trabajando, y la participación en la fuerza laboral supere el pronóstico inicial en 2,5 puntos porcentuales, esto derivará en USD103 000 millones adicionales en potenciales resultados económicos en 2020. Si la tasa de participación de estadounidenses mayores superara el pronóstico de la BLS en cinco puntos porcentuales, esto produciría USD203 000 millones adicionales en potenciales resultados económicos en 20205.5

Conclusión

…somos lo que somos: corazones heroicos de parejo temple, debilitados por el tiempo y el destino, más fuertes en voluntad para esforzarse, buscar, encontrar y no rendirse.

— Alfred Tennyson

Si bien hay algunas pruebas de rebote cíclico, acompañadas por la anticipación de un crecimiento más sólido, el resultado global continúa siendo decepcionante. Por desgracia, hay poco acuerdo sobre la causa o la cura.

Se puede decir que el estallido de la burbuja crediticia aún está ejerciendo resistencia sobre el crecimiento. Dicho esto, vale la pena destacar que la disminución del crecimiento fue anterior a la crisis financiera. En los EE. UU., el crecimiento real ha estado retrocediendo desde 2000, lo que coincide con el pico de la participación en la fuerza laboral.

Aumentar la tasa de la participación en la fuerza laboral no es la cura de todos los males. Esto deja sin resolver el misterio de qué le sucedió a la productividad global. En lo que respecta a las recetas en materia de políticas, son sencillas, intuitivas y menos polémicas que otras opciones. La cuenta es simple. A largo plazo, el crecimiento acelerado en la fuerza laboral equivale a un crecimiento acelerado a nivel general. Para llegar ahí, las sociedades deberás desplegar todos los recursos disponibles. Las personas mayores son uno de los recursos más infrautilizados. Es hora de cambiarlo.

Bruce Wolfe, CFA
Director Ejecutivo, BlackRock Retirement Institute
Bruce Wolfe, CFA, Managing Director, es el Director Ejecutivo de BlackRock Retirement Institute.
Russ Koesterich, CFA, JD
Managing Director y Administrador de Cartera, Global Allocation Fund
Russ Koesterich, CFA, JD, es un Managing Director y Administrador de Cartera del Global Allocation Fund de BlackRock.