La falsa seguridad de la liquidez

¿Por qué no debería tener parte de mi patrimonio en liquidez?

Si busca reducir el riesgo –en un mercado difícil o cuando esté cerca de su jubilación, por ejemplo– podría verse tentado de sacar los activos del mercado y meterlos en el efectivo. Sin embargo, a largo plazo, el efectivo podría no ser tan seguro como piensa. Echemos un vistazo a algunas de las implicaciones que conlleva convertir sus inversiones en efectivo y mantenerlas durante largos periodos de tiempo.

 


Reconsidere el coste del efectivo

Aunque el efectivo y los equivalentes de efectivo podrían ofrecer unos rendimientos nominales modestamente positivos, sus rendimientos reales son mucho más bajos.

El gráfico que aparece a continuación muestra los rendimientos anuales compuestos de acciones, bonos y efectivo a lo largo del periodo comprendido entre 1926 y 2013 y compara los rendimientos nominales con los rendimientos reales (tras la inflación y los impuestos).

El efectivo tiene de media un rendimiento real negativo tras los impuestos

Como muestra el gráfico:

Históricamente, el efectivo ha tenido de media un rendimiento negativo, tras la inflación y los impuestos.

De igual forma, el rendimiento real de los bonos ha sido apenas positivo.

Solo las acciones han tenido históricamente un rendimiento sustancial tras la aplicación de la inflación y los impuestos. Las acciones pueden ser un componente vital de un portafolio, no solo para su crecimiento, sino también para la preservación de su capital.

 


Una falsa sensación de seguridad

Conforme se vaya acercando a su jubilación, el riesgo menor a corto plazo del efectivo y los bonos podría resultar tentador. Pero estas inversiones presentan un riesgo diferente: sus rendimientos más bajos podrían hacer que desaprovechara sus activos

El gráfico que aparece a continuación compara la longevidad de varios portafolios de jubilación hipotéticas de 500.000 USD con distintas asignaciones de activos.

La sobreasignación al efectivo podría hacer que desaprovechara sus activos

Como muestra el gráfico:

Suponiendo una retirada de fondos ajustada por la inflación del 5%, un portafolio de jubilación del 100% de efectivo se quedaría sin dinero en 21 años. Un portfolio de deuda sólo duraría dos años más.

Un portafolio compuesta por acciones al 100% sufriría una mayor volatilidad, pero duraría al menos 30 años, y los activos se mantendrían.

Aunque podría no sentirse cómodo con un portafolio compuesto exclusivamente por acciones, un portafolio diversificado que incluya acciones es una importante opción que tomar en consideración. Una cartera de este tipo tuvo la segunda mejor rentabilidad en esta ilustración, y podría ayudarle a evitar que desaprovechara sus ahorros.

 

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