Carta de Larry Fink a los Accionistas

Carta de Larry Fink, presidente y director ejecutivo del Consejo de Administración de BlackRock, Inc. a los accionistas

Domingo 29 de marzo de 2020

A nuestros accionistas:

Cuando empecé a escribir esta carta, estaba en mi oficina y pensaba en cómo describir los sucesos de 2019 y los logros de BlackRock durante el año pasado. Ahora, ese momento parece un recuerdo remoto. Las oficinas de BlackRock en todo el mundo están casi vacías, y les escribo desde mi casa, aislado como millones de personas más. Desde enero, la enfermedad del coronavirus domina nuestras vidas y transforma al mundo. Representa un reto médico, económico y humano sin precedentes. Las repercusiones del brote de coronavirus a nivel mundial para nuestros clientes, empleados y accionistas son significativas, y sus secuelas durarán años.

El virus está teniendo un efecto devastador. Ha cobrado la vida o infectado a cientos de miles de personas, e incluso ha transformado radicalmente la vida cotidiana y amenazado con acabar con la seguridad financiera de los individuos sanos. Para los gobiernos, el virus conlleva el reto de implementar cuarentenas a una escala nunca antes vistas, así como de abordar las consecuencias económicas y financieras de dichas cuarentenas. Para el sector privado, el brote ha trastocado la manera en que operan las empresas y la demanda de sus productos y servicios, pero inevitablemente han sido las pequeñas empresas y sus empleados los que han sufrido las consecuencias más duras. Y los profesionales médicos, en su mayoría con suministros insuficientes y falta de capacidad en los hospitales, afrontan decisiones desgarradoras para mantener con vida a la mayor cantidad de personas posible. Estos profesionales médicos libran la batalla contra el brote y son los héroes de hoy.

En los 44 años de mi trayectoria profesional en el mundo de las finanzas, nunca había visto una situación similar. El brote está afectando a los mercados financieros con una rapidez e intensidad que solo se habían visto en crisis financieras clásicas. En cuestión de semanas, los índices de referencia de renta variable de todo el mundo se desplomaron desde sus máximos históricos hasta alcanzar cifras propias de un mercado bajista. El “interruptor automático” del mercado en la Bolsa de Valores de Nueva York, diseñado para darles a los agentes de valores un descanso y amortiguar la volatilidad extrema, se activó por primera vez desde 1997 y, se volvió activar tres veces más. Estas condiciones intensificaron a consecuencia de que la liquidez de los bonos del Tesoro de EE.UU. (que sirven como referencia para asignarle un precio al riesgo en el mercado), alcanzara sus niveles mínimos hasta la fecha.

El brote no solo ha ejercido presión sobre los mercados financieros y el crecimiento a corto plazo, también nos ha obligado a replantearnos muchos supuestos de la economía global, como nuestra preferencia por las cadenas de suministro just-in-time y nuestra dependencia de los viajes aéreos internacionales. Pero el alcance del cambio es incluso mayor. Las personas en todo el mundo se están replanteando la manera en que trabajan, hacen compras, viajan y se reúnen. El mundo habrá cambiado para cuando acabe esta crisis. La psicología de los inversionistas habrá cambiado. Los negocios habrán cambiado. También el consumo habrá cambiado. Y dependeremos mucho más de nuestras familias y de cada uno de nosotros para estar seguros.

A pesar de la gravedad de la situación, creo que la economía se recuperará de manera sostenida, en parte porque no están presentes algunos de los obstáculos que impiden la recuperación en una crisis financiera típica. Los bancos centrales están actuando con rapidez para responder a los problemas en los mercados de crédito, mientras que los gobiernos están actuando con firmeza para aprobar estímulos fiscales. La velocidad y la forma de esas políticas están profundamente influenciadas por la experiencia mundial durante la crisis financiera global de 2008. También me parece probable que las medidas sean más eficaces y funcionen con mayor rapidez que en 2008, ya que no están luchando contra los mismos problemas estructurales que los que tuvimos hace una década.

Esto no quiere decir que el mundo esté libre de riesgos, ni tampoco que el mercado haya tocado fondo. Es imposible saberlo. Las empresas con fuerte endeudamiento también tendrán grandes desafíos en el futuro y, si los gobiernos no se preocupan por el diseño de sus programas de estímulo, el impacto económico causado por el brote tendrá repercusiones desproporcionadas para las personas económicamente más vulnerables.

Debido a la naturaleza de la crisis y su capacidad de afectarnos a todos, debemos recordar que todos tenemos la misma condición y que lucharemos contra este brote unidos. Para superar esta crisis, necesitamos una respuesta que trascienda líneas partidistas y fronteras nacionales.

Siempre he sido partidario de la perspectiva a largo plazo. La defiendo en todas mis cartas. Y considero que, ahora más que nunca, es crucial pensar a largo plazo. Las empresas y los inversionistas con un propósito firme y un enfoque a largo plazo podrán sortear mejor esta crisis y sus consecuencias.

En BlackRock, utilizamos una perspectiva a largo plazo en nuestro análisis de los mercados y en la manera en que dirigimos la empresa. El mundo superará esta crisis. La economía se recuperará. Y, para los inversionistas que en lugar de dejarse llevar por el convulso momento que estamos viviendo tengan una perspectiva a largo plazo, existen enormes oportunidades en los mercados actuales.

La mayor responsabilidad de BlackRock, ahora más que nunca, es ayudar a nuestros clientes a abordar este difícil entorno de mercado y mantener el foco en los rendimientos de largo plazo.

Para garantizar que podemos seguir atendiendo a los clientes de todo el mundo (a pesar de la pandemia), reconstruimos BlackRock más allá de nuestras oficinas. Desde hace varias semanas y por algunas otras más, el 90% de nuestro personal ha trabajado desde su casa, administrando portafolios, atendiendo a los clientes y creando tecnología. Esta no es una tarea sencilla. Nuestros empleados cuidan a sus familias y seres queridos mientras se adaptan al trabajo remoto y los desafíos del aislamiento. El éxito de esta transición ha sido posible gracias a una planificación minuciosa y a una tecnología robusta. Pero, sobre todo, se ha conseguido debido a la firme y arraigada cultura de BlackRock. Nuestro compromiso con nuestros compañeros, con nuestros clientes y con nuestro propósito común nos une en estos tiempos difíciles y nos permite seguir ayudando a nuestros clientes y comunidades.

Desde la aparición del coronavirus a mediados de enero, el BlackRock Investment Institute se ha dedicado a ayudar a los inversionistas a entender las consecuencias económicas y financieras del brote y de la volatilidad resultante, organizando llamadas con miles de personas y publicaciones constantes de investigaciones y conocimientos. Nuestros administradores de portafolios y nuestro personal de relación con clientes están en permanente contacto con nuestros clientes a través de llamadas telefónicas y videoconferencias, cerciorándose de que estén sanos y salvos, de que cuenten con la información que necesitan y de que obtengan rápido las respuestas a sus preguntas.

Seguimos ayudando a los clientes a mantener una posición que les permita alcanzar sus objetivos de inversión a largo plazo, y los frecuentes compromisos de BlackRock con estos clientes, sumadas a nuestro conocimiento detallado de su propósito, nos permiten atenderlos mejor en momentos como estos. Para algunos clientes, la reciente venta masiva generó una oportunidad atractiva para reajustar los portafolios con renta variable. De hecho, muchos de nuestros clientes (incluso aquellos que, generalmente, tienen una fuerte asignación de renta fija por sus perfiles de riesgo) buscan incrementar su asignación a renta variable en este entorno de mercado.

Teniendo en cuenta que len este entorno, nuestros clientes buscan adaptar sus portafolios, hemos centrado esfuerzos en asegurar que cuenten con la información apropiada para hacerlo. Los fondos que cotizan en bolsa (ETFs) iShares demostraron, una vez más, ser herramientas muy valiosas en la construcción de portafolios de los clientes. Mientras que los mercados fueron objeto de una gran tensión debido a la inquietud por la propagación mundial del virus, los ETFs se negociaron en volúmenes sin precedentes: 1,4 billones de USD solo en EE. UU., lo que representa el 37% de toda la actividad de renta variable del país (en comparación con un promedio del 27% en 2019). Los ETFs sirven como herramientas para descubrir precios, aportar liquidez y valor incremental.

Tal y como hicimos en períodos de tensión en el mercado anteriores, BlackRock, a través de su práctica de Asesoría de Mercados Financieros (Financial Markets Advisory), atiende y asesora a los gobiernos en su búsqueda de nuevas maneras de apoyar a los hogares, las empresas y las economías de sus respectivos países en esta situación sin precedentes. Tenemos el honor de haber sido seleccionados para ayudar al Banco de la Reserva Federal de Nueva York y al Banco de Canadá en el desarrollo de programas para facilitar capital a las empresas y apoyar a la economía. Seguiremos trabajando con gobiernos de todo el mundo para ayudarlos a superar este difícil período. Este tipo de trabajo, en el que concentramos nuestra experiencia, nuestros conocimientos y nuestras capacidades para resolver importantes retos públicos, pone nuestro propósito en acción.

BlackRock puede ofrecer resultados a los clientes en estos períodos de volatilidad gracias a nuestro compromiso con la resiliencia. Siempre buscamos ayudar a nuestros clientes a controlar los riesgos y a construir portafolios y una plataforma de inversión capaces de superar los imprevistos. La resiliencia es mucho más que resistir un golpe repentino de los mercados; también significa entender y resolver los cambios estructurales a largo plazo. Dedico una gran parte de mi tiempo a reunirme con clientes de todo el mundo y, desde mi experiencia, esa capacidad de adaptación, de escuchar a los clientes y de entregarles lo que en realidad necesitan sigue siendo lo que conduce a BlackRock al éxito.

Esta disposición a innovar, asumir riesgos y afrontar los mayores retos representa la esencia de BlackRock.

El dinero que administramos pertenece a nuestros clientes, y solo podemos ayudarlos si abordamos la manera en que los cambios globales afectarán sus resultados. Solo podemos ayudar a nuestros accionistas si nos enfocamos en el largo plazo y mantenemos una evolución constante en nuestro negocio, impulsando dinámicas en la industria en lugar de reaccionar ante ellas. Y solamente podemos atender a todas nuestras partes interesadas (desde nuestros empleados hasta las comunidades donde trabajamos) si continuamos realizando una contribución positiva a la sociedad. En estos tiempos difíciles, mantenemos firme nuestro compromiso con nuestras partes interesadas concentrándonos en liderar la evolución de la gestión de activos.

El panorama de la gestión de activos

A medida que nuestra industria sigue atravesando un período de consolidación, reducción de honorarios y transformación tecnológica, el elemento central de nuestra estrategia comercial es anticiparnos a este cambio y mantener a la empresa en evolución constante desde una posición de fortaleza. El mayor cambio para los administradores de activos será la forma en que usemos la tecnología. En el futuro, los administradores de activos tendrán que ser tan hábiles en el uso de la tecnología como en todo lo demás, y tan hábiles como cualquier empresa de tecnología. Tiene que ser parte de lo que son. Los administradores de activos tendrán que integrar por completo la tecnología para conectarse con los clientes, generar perspectivas de inversión, crear eficiencias operativas y unificar su organización en una única plataforma. Además, la volatilidad de los mercados y la rapidez con la que se movieron durante estas últimas semanas refuerzan una vez más la importancia de la tecnología para administrar el riesgo en la actualidad.

La década que siguió a la crisis financiera de 2008 fue un entorno positivo para muchos administradores de activos. El contexto de un mercado firme benefició a la industria y, durante este tiempo, muchos administradores transmitieron los beneficios a los accionistas, ampliando los márgenes y devolviendo el capital a través de dividendos y recompras. Sin embargo, muy pocos invirtieron en innovación para fortalecer la resiliencia y mantenerse al frente de las tendencias emergentes que tienen un fuerte impacto en la industria en la actualidad.

Entre estas tendencias, una de las más importantes es la demanda de una estrategia integral de portafolio por parte de los clientes.

En la última década, cada vez más inversionistas reconocieron que la forma en la que está construido el portafolio, y no la selección de títulos, es lo que genera la mayor parte de los rendimientos. Este conocimiento sirvió para motivar nuestra fusión con Barclays Global Investors en 2009. Sabíamos que la combinación de índice y activo beneficiaría a nuestros clientes y los ayudaría a construir portafolios más eficaces. Los años posteriores a la fusión, así como las investigaciones académicas sobre la importancia de la beta, validaron nuestra decisión. Y esta transformación intelectual, a su vez, generó una transformación en el sector, pues cada vez más inversionistas buscan administradores como BlackRock que cuentan con los productos, la tecnología y las capacidades de servicio al cliente que permiten ejecutar una estrategia de integral de portafolio.

Esta estrategia adquiere aún más importancia en el entorno actual, en el que las tasas de interés vuelven a estar en mínimos históricos, el precio del petróleo ha tenido una caída superior al 50% desde que comenzó el año y las acciones en todo el mundo se encuentran en territorio bajista. Frente a estos acontecimientos, los clientes recurren a nosotros porque entendemos su portafolio de manera integral, y podemos atenderlos con una gama completa de soluciones de inversión.

La manera en que conectamos con los clientes y les proporcionamos soluciones también está cambiando, particularmente en el sector patrimonial. Al igual que muchas instituciones, los inversionistas minoristas (retail) exigen mayor transparencia, mejor servicio y una estrategia más centrada en el portafolio. Entre estas expectativas y las nuevas regulaciones, los modelos de distribución en Estados Unidos y Europa están dejando atrás las comisiones para centrarse en modelos de asesoría basados en honorarios. Además, algunas plataformas de corretaje directo eliminaron las comisiones de compraventa en Estados Unidos. Esto es positivo para la mayoría de las personas, pues les facilita invertir y beneficiarse con el crecimiento de los mercados de capitales. Pero también representará un cambio fundamental en el panorama de distribución en los años venideros. Debido a estos cambios, estamos teniendo conversaciones más cercanas con los asesores patrimoniales para brindar soluciones de inversión y tecnología de gestión de riesgos y construcción de portafolios que puede ayudarlos a crear portafolios para sus clientes.

Muy pocos administradores distintos de BlackRock, pueden ofrecerles a sus clientes una gama de soluciones de inversión tan completa. Como resultado de ello, estamos viendo una consolidación enorme en nuestro sector. En vista de la rapidez con la que ocurren los cambios en el mundo actual, los

Rendimiento total en la última década

Rendimiento total en la última década

 

Fuente: FactSet. El gráfico de desempeño no es necesariamente indicativo del desempeño futuro de las inversiones. Los similares tradicionales de gran capitalización representan a AB, AMG, BEN, EV, IVZ, LM y TROW.

Administradores de activos buscan adquirir muchas de sus capacidades en lugar de construirlas, desde ofertas de productos hasta bases de clientes, redes de distribución y tecnología.

El crecimiento generado por BlackRock y la solidez de nuestras relaciones con los clientes son el fruto de una estrategia corporativa intencionada y minuciosa. Nuestras adquisiciones transformadoras se realizaron desde una posición de fortaleza, no bajo las presiones a las que muchos de nuestros competidores se están enfrentando. Incluso en ese momento no fue fácil combinar dos empresas, pero contábamos con el tiempo y los recursos para que funcionase y eso nos permitió construir la empresa resiliente que los clientes y accionistas exigen.

La resiliencia de BlackRock es particularmente evidente en estos tiempos. El precio de nuestras acciones cayó un 14% desde el comienzo del año y, aunque no estoy satisfecho en absoluto con este desempeño, BlackRock está superando a los mercados generales de renta variable y al sector de administración de activos.

Nuestro trabajo todavía no ha terminado. Nuestra estrategia de crecimiento está diseñada para resistir períodos difíciles como este y nos permitirá salir adelante. A medida que continúen los cambios en el sector y en el panorama de inversiones, tenemos la firme intención de estar a la vanguardia de las tendencias que le darán forma a nuestra capacidad de crecer como empresa y brindarles los mejores resultados posibles a nuestros clientes.

La estrategia de BlackRock para obtener un crecimiento resiliente a largo plazo

La estrategia de evolución e innovación de BlackRock no es impulsiva ni esporádica. Es una constante de nuestra cultura. Evaluamos y cambiamos continuamente nuestro negocio para ver cómo podemos servir mejor a nuestros clientes, buscando nuevas oportunidades y nuevas formas de reasignación.  

Esta estrategia está integrada en todos los niveles de la empresa y se motiva a todos los empleados a seguirla. Es supervisada por el Comité Ejecutivo Global de BlackRock, integrado por los 19 líderes de más alto nivel de la empresa, quienes dedican una cantidad considerable de tiempo a entender las repercusiones que estas tendencias tendrán a corto y largo plazo en nuestros clientes y operaciones comerciales. En épocas normales, nos reunimos cada semana para debatir estos temas. Sin embargo, recientemente, debido a la gravedad de la crisis y la rapidez con la que están ocurriendo los hechos, el Comité Ejecutivo Global de BlackRock se reúne todos los días por videoconferencia. Estas reuniones abarcan todo tipo de temas, desde asegurar la eficiencia de nuestras operaciones hasta el monitoreo y la gestión de la salud y seguridad de nuestros empleados y sus familias, así como los esfuerzos para abordar las necesidades particulares de nuestros clientes en estos momentos.

Aunque adaptamos nuestro enfoque principal para concentrarnos en una estrategia a corto plazo, seguiremos analizando y desarrollando la estrategia a largo plazo de BlackRock. Revisamos esta estrategia regularmente con el Consejo de Administración de BlackRock, y así lo hicimos a principios de este mes.

Pretendemos alcanzar una ambiciosa meta de crecimiento orgánico del 5% a largo plazo, y así se lo prometimos a nuestros accionistas. Nuestra estrategia para alcanzar esta meta consiste en invertir en motores primarios que impulsen el crecimiento de BlackRock en la actualidad y en los próximos años: iShares, tecnología y alternativos ilíquidos, innovación en creación de alfa y, lo más importante, mantenernos como proveedores líderes de portafolios integrales para nuestros clientes anticipando sus necesidades.

Los ETFs son una herramienta para todos los portafolios

Las empresas de tecnología tienen mucho éxito hoy en día, no necesariamente por la tecnología subyacente, sino porque sus plataformas crean una mejor divulgación de precios, mayores eficiencias y, a fin de cuentas, más conveniencia y sencillez para el usuario final. Esta es la misma razón por la cual los ETFs) tienen tanto éxito: son tecnología y, en consecuencia, aportan las mismas características de transparencia, conveniencia y sencillez a la administración de activos. Y durante la agitación reciente, que fue la mayor prueba a la que se enfrentaron, los ETFs demostraron una vez más su resiliencia y su capacidad para aumentar la transparencia y el descubrimiento de precios. Los ETFs se convirtieron en una de las herramientas más importantes de las finanzas modernas.

Hoy en día, muchos portafolios utilizan ETFs. En un panorama de portafolio integral, donde los inversionistas se enfocan en los resultados, he sido testigo de la constante adopción de ETFs por parte de clientes como algo más que solo una manera de acceder a exposiciones a índices ponderados por capitalización de mercado. Nuestros clientes los utilizan como herramientas para generar alfa, considerar rendimientos, anticipar resultados de inversiones sostenibles y mucho más.

La mayor transformación hasta el momento se vio en el sector de renta fija, donde los ETFs están transformando y modernizando el mercado de bonos, valorado en 100 billones de USD.

Teniendo en cuenta lo esenciales que son los bonos para la economía global, ya sea como fuente de rendimiento y de gestión de riesgos para los inversionistas o como fuente de capital para empresas y gobiernos, fue asombrosa la ausencia de innovaciones estructurales en el mercado de bonos durante tantos años. Durante décadas, los mercados de bonos se mantuvieron sin cambios destacables. De hecho, la inversión en bonos se tornó más difícil después de la crisis financiera global, debido a que una supervisión regulatoria más estricta y las restricciones de capital redujeron notablemente los balances generales de los bancos y, como resultado, los inventarios de bonos.

Los ETFs de renta fija tuvieron un crecimiento enorme porque, históricamente, ha sido muy difícil acceder a los mercados de bonos. Incluso hace una década, la compraventa de bonos era muy similar a cuando comencé mi trayectoria profesional en First Boston en 1976: la compraventa de bonos se concretaba por teléfono, la diferencia entre el valor del bono y lo que se pagaba era considerable y no había transparencia en los precios, que podían variar mucho de un corredor a otro. Incluso para las instituciones más grandes, era costoso administrar un portafolio diversificado de renta fija, y muchos individuos solo podían tener bonos a través de fondos de inversión de administración activa con precios elevados.

Observamos el potencial de los ETFs de renta fija cuando lanzamos el primer ETF de renta fija iShares hace casi dos décadas. Reconocimos que, mediante una canasta de títulos de renta fija que cotizan en bolsa, los clientes podrían acceder a (o vender) una gama diversificada de exposiciones de renta fija, desde bonos del Tesoro hasta créditos y deuda de mercados emergentes, sin necesidad de recurrir a balances generales de bancos. Y a medida que aumenta la adopción de los ETFs de renta fija, vemos cómo se manifiesta un círculo virtuoso. La necesidad de determinar precios y negociar grandes canastas de bonos obligó al sector a desarrollar algoritmos capaces de determinar los precios de miles de bonos de forma simultánea, más la tecnología para negociarlos en forma electrónica. Esto, a su vez, genera mayor liquidez, transparencia y eficiencia en los mercados de bonos, para beneficio de los clientes. Los ETFs de renta fija y iShares no solamente son herramientas esenciales en un mercado moderno de bonos, sino que también ayudan a impulsar esta modernización.

Los beneficios de los ETFs de renta fija se amplifican en épocas de tensión del mercado. Cuando desaparece la liquidez de los mercados de bonos subyacentes, la transparencia de un ETF permite que los clientes determinen el precio de los bonos subyacentes. Además, la capacidad para que los compradores y vendedores del ETF se encuentren directamente en la bolsa y negocien en los mercados secundarios agrega una capa de liquidez adicional para los clientes. Esa capacidad es la razón por la cual los ETFs, tanto de renta variable como de renta fija, se están convirtiendo rápidamente en el instrumento preferido de los inversionistas para reducir la exposición al riesgo en épocas de volatilidad del mercado. Cada vez más inversionistas reconocen estos beneficios, y fuimos testigos de un flujo de ingresos sin precedentes en nuestras operaciones de renta fija de iShares durante el año pasado.

Este trabajo es solo una parte de la estrategia de crecimiento de iShares. Estamos invirtiendo para crear una infraestructura de mercado y de compraventa más sólida para todos los ETFs, de modo que podamos seguir proporcionando resultados de calidad a nuestros clientes. Además, seguimos ampliando la manera en que los inversionistas utilizan los ETFs para acceder a una exposición crítica y alcanzar los resultados que quieren.

Por ejemplo, durante muchos años, las estrategias sustentables y de factores tuvieron altos costos, o sólo estaban disponibles para instituciones grandes a través de cuentas personalizadas independientes. BlackRock ya permite a más personas acceder a estas estrategias, a un mejor costo. Creamos la mayor oferta de ETFs sustentables y de factores en la industria, porque creemos que todos los inversionistas deben tener oportunidades iguales para acceder a un mejor futuro. No deberían existir grandes obstáculos para quienes quieren actuar, y las personas deberían tener más opciones para invertir su dinero. De acuerdo con esta creencia, nos comprometimos a duplicar la cantidad de ETFs sustentables y de fondos de inversión que replican índices que ofrecemos a más de 150 en los próximos años.

Una nueva era para la generación de alfa

El auge de los ETFs coincidió con una transformación fundamental de la cultura y el proceso de generación de alfa. Desde nuestros inicios, en BlackRock trabajamos con ahínco para evitar la cultura del administrador estrella que definió a nuestro sector durante décadas. El alfa todavía es alcanzable, pero el proceso para generar perspectivas también está cambiando. El enorme volumen y la tasa de crecimiento de los datos disponibles públicamente están creando grandes oportunidades para los inversionistas capaces de aprovechar la tecnología para procesar y analizar la información de una manera congruente y confiable.

Hoy en día, los clientes exigen mayor transparencia y rendimientos consistentes, pues muchos de ellos se percataron de que habían estado pagando comisiones altas durante demasiado tiempo sin obtener los resultados que esperaban en sus portafolios. Nos encontramos en una nueva era para la generación de alfa, que exige ir más allá de la norma anterior: necesitamos alinear incentivos, aumentar la transparencia e innovar a través de la tecnología y la creación de productos.

Las inversión en alternativos ilíquidos son un área clave en la que nos enfocamos. Los bajos rendimientos, una escasez de instrumentos de larga duración y la perspectiva de que el alfa es más alcanzable en los mercados privados están alimentando la exigencia de aumentar la inversión en instrumentos alternativos iliquidos por parte de los clientes, en particular de aquellos que necesitan igualar pasivos a largo plazo. Las asignaciones más cuantiosas a los mercados privados son buenas para los clientes que buscan rendimientos más altos y no correlacionados, así como para los administradores de activos capaces de satisfacer esas expectativas.

BlackRock está lanzando estrategias innovadoras que definen nuevos estándares para alinear los incentivos y responder a las necesidades insatisfechas de los clientes, como el capital privado a largo plazo. En un entorno donde se intensifica la competencia por las mejores ofertas (y, en consecuencia, los rendimientos más sólidos), aprovechamos nuestra presencia global y nuestra escala para ofrecer las inversiones de más alta calidad a los clientes.

Y así como ampliamos los ETFs que ofrecemos para que las inversiones sean accesibles a una mayor cantidad de personas, también trabajamos en la forma de ofrecer inversiones alternativas de manera más segura, con manejo del riesgo, a más personas.

También aumentamos nuestro enfoque en la sustentabilidad, en nuestra plataforma de alternativas. Ya creamos una de las franquicias líderes en el sector de energía renovable, pero no nos conformaremos con eso. Nuestros especialistas en alternativas integran factores ecológicos, sociales y de gobierno corporativo (ESG) en toda la plataforma para ayudar a nuestros clientes a manejar los riesgos con mayor eficacia y lograr un desempeño superior.

A fin de maximizar la sustentabilidad y obtener y administrar las mejores oportunidades para nuestros clientes, también estamos transformando la forma en que se manejan las alternativas. Con la adquisición de eFront y su integración en Aladdin®, estamos agregando un nivel de transparencia y análisis sin precedentes a las alternativas. Esta capacidad brindará visibilidad entre categorías de activos, regiones geográficas y tendencias macroeconómicas, permitiendo que BlackRock y nuestros clientes manejen los riesgos y construyan portafolios de manera más integral en mercados públicos y privados.

Respaldo de nuestras operaciones a través de la tecnología

La tecnología siempre ha sido un elemento fundamental de la estrategia de inversión de BlackRock, pero los avances más recientes profundizaron las maneras en que podemos aprovecharla para ayudar a los clientes y mejorar nuestras operaciones.

Veo la tecnología como una ampliación de nuestro compromiso de satisfacer las necesidades de los clientes y conseguir resultados. Por esta razón creamos Aladdin, ya que la administración de activos consiste en procesar y entender información: datos de los mercados, factores de riesgo, objetivos de los clientes y más.

Este también es el motivo por el cual trabajamos constantemente para transformar la plataforma, de modo que satisfaga las necesidades de nuestros clientes y de los profesionales de las inversiones. La transformación de Aladdin nos permite atender mejor a los clientes. Los clientes acuden a nosotros para acceder a una plataforma tecnológica unificada que les ayude a ver con claridad todo su portafolio y operar sus negocios con mayor eficacia. Nuestro objetivo es proporcionar a los clientes mejor información sobre todo el portafolio y mejores herramientas para que analicen esa información: en pocas palabras, hacer que Aladdin sea la plataforma preferente para la creación de portafolios.

Estamos poniendo estas capacidades en manos de los asesores patrimoniales y los asesores financieros: así como iShares hace que las inversiones sean más accesibles, Aladdin permite que la construcción de portafolios y la gestión de riesgos sean accesibles para más personas. Anteriormente mencioné los cambios en el panorama patrimonial. En un mundo de asesoramiento basado en honorarios, la tecnología que simplifica la construcción de portafolios y la gestión de riesgos resulta más importante que nunca, tanto para la industria como para los clientes que buscan el bienestar financiero.

Preparación para el futuro de la administración de activos

Los ETFs, las inversiones en instrumentos alternativos ilíquidos y la tecnología serán los motores del crecimiento de BlackRock en esta década. Sin embargo, no podemos limitar nuestro enfoque a lo que está frente a nosotros. BlackRock siempre ha dedicado tiempo y recursos para dar un paso atrás y analizar nuestras operaciones y nuestro sector más allá de un futuro a cinco o diez años, porque también es importante asegurarse de capturar las oportunidades incluso más grandes que están por venir.

En enero de este año, tomamos varias medidas para hacer de la sustentabilidad nuestro nuevo estándar de inversión. Como mencioné en mi carta de 2020 a CEOs, el cambio climático tendrá un impacto profundo en nuestro sistema económico mundial, desde la manera de producir los alimentos hasta dónde podrán vivir las personas y cómo se propagarán las enfermedades por el mundo. Estos cambios transformarán las finanzas globales, provocando importantes cambios de valoración de los riesgos y los activos. Además, la pandemia en curso ya resalta la fragilidad del mundo globalizado y el valor de los portafolios sustentables. Fuimos testigos del desempeño más sólido de los portafolios sustentables contra los portafolios tradicionales durante este período. Cuando salgamos de la crisis y los inversionistas reajusten sus portafolios, tendremos la oportunidad de acelerar el cambio hacia un mundo más sustentable.

La sustentabilidad como el nuevo estándar de inversión de BlackRock

En una carta enviada en enero a nuestros clientes, el Comité Ejecutivo Global de BlackRock explicó por qué debemos darle un lugar central a la sustentabilidad en nuestra estrategia como administrador de inversiones. Desde enero logramos avances sustanciales en la ejecución de varios de los compromisos descritos en esa carta. Asimismo, nuestras acciones respecto a la sustentabilidad siguen siendo parte del compromiso de BlackRock de anticiparse a las necesidades de los clientes y de transformar nuestra empresa a medida que el mundo que nos rodea presenta retos nuevos y desconocidos para los inversionistas.

Nuestro foco en las oportunidades a largo plazo y los cambios estructurales también se refleja en la manera en que abordamos los mercados en crecimiento, como China. Sigo manteniéndome firme en mi convicción de que China representará una de las más grandes oportunidades para BlackRock a largo plazo, tanto para los administradores de activos como para los inversionistas, a pesar de la incertidumbre y la desvinculación de los sistemas globales que vemos en la actualidad. Seguiremos invirtiendo en nuestra presencia en China y en nuestra experiencia en inversiones locales para poder ayudar a los clientes a aprovechar esta vasta y creciente oportunidad cuando decidan incrementar la exposición a activos internos chinos. También estamos enfocados en fortalecer nuestra presencia como administrador de clientes chinos. El sector de administración de activos en China, valuado en 14 billones de USD, es el tercero más grande del mundo y, a medida que el mercado chino abra sus puertas a los administradores de activos extranjeros, nuestro alcance global y nuestra estrategia de portafolio integral nos ayudarán a convertirnos en el administrador de activos extranjero más importante en China.

Nuestro compromiso con mantener la mirada puesta en el futuro, luchar contra el conformismo y tomar decisiones firmes es lo que nos impulsará hacia delante. Invertimos a largo plazo porque el futuro de BlackRock (de nuestros clientes, accionistas, empleados y más) depende de ello.

La cultura de BlackRock y nuestro compromiso con las partes interesadas

Ocho fundadores (seis hombres y dos mujeres) iniciamos BlackRock hace 32 años con el compromiso de hacer las cosas de manera diferente. Durante el desplome del mercado bursátil en 1987, vimos a muchas personas perder, en pocas horas, gran parte de sus ahorros de toda la vida. Estas personas e instituciones habían invertido en los mercados, pero no conocían a fondo los riesgos asociados con sus inversiones. BlackRock pretendió subsanar la deficiencia, integrando un proceso riguroso de conocimiento y gestión de riesgos en el sector de las inversiones.

Desde los comienzos de BlackRock, nos concentramos en la creación de una cultura sólida y unificada: una cultura que, de manera inherente, se concentra en las necesidades de nuestros clientes y es consciente del valor de nuestro personal; una cultura alimentada por el sólido compromiso de contribuir positivamente con la sociedad. Esta cultura ha seguido impulsando el funcionamiento de BlackRock durante su crecimiento. Penetra en todos los niveles de la organización y creo, sin lugar a duda, que nos distingue no sólo de otras empresas de servicios financieros, sino de otras grandes empresas.

Ahora que las empresas se adaptaron para funcionar en un entorno más virtual como consecuencia del brote de coronavirus, mantenerse conectados resulta más difícil, pero también es más importante que nunca. Es necesario tener una planificación clara, agilidad en el uso de la tecnología y mucha paciencia y flexibilidad personal. Pero, sobre todo, se requiere una cultura sólida. Nuestros empleados trabajan en un entorno difícil y merecen más apoyo y atención. En las últimas semanas, hemos priorizado las comunicaciones claras y frecuentes por parte de los líderes de alto nivel, así como otras comunicaciones internas, para ayudar a los empleados a mantenerse conectados unos con otros y con la empresa. Aunque estamos físicamente separados, seguimos fortaleciendo los vínculos de la empresa. Esto es lo que nos permite generar resultados para nuestros clientes y continuar con el crecimiento de BlackRock.

El cumplimiento de nuestros compromisos con los clientes nos exige la reinversión constante en nuestro negocio, como mencioné anteriormente. Sin embargo, esta reinversión no tendría sentido si no contáramos con el personal idóneo para llevarla a cabo.

En septiembre de cada año, el Consejo de Administración de BlackRock realiza una reunión sobre la planificación de sucesión y talento, en la que se revisa nuestro proceso y la trayectoria de los líderes clave de alto nivel. Aunque no tengo intenciones de abandonar BlackRock en el futuro cercano, sé que no estaré aquí para siempre. Durante la última década, he trabajado en estrecha colaboración con el Consejo de Administración  para asegurar que contemos con un plan y un proceso bien pensados, no solo para mi sucesor, sino para cada líder de alto nivel de la empresa que tiene una función crucial en las actividades diarias de BlackRock.

Uno de estos líderes de alto nivel es Barbara Novick, mi amiga y cofundadora. Este año, Barbara anunció su transición de miembro del Consejo de Administración a Asesor Sénior después de 32 años de logros extraordinarios en BlackRock y como una de las figuras más influyentes del sector. Barbara encabezó el grupo de clientes globales de BlackRock durante nuestras dos primeras décadas, y nuestras sólidas relaciones con los clientes son evidencia de su liderazgo. Después de la crisis financiera, le pedí a Barbara que dirigiera nuestro grupo de relaciones gubernamentales sabiendo que, con su dominio de los temas y su compromiso implacable con los inversionistas, no habría una persona mejor para actuar como representante de los inversionistas en la elaboración de políticas posteriores a la crisis. Hace unos dos años, cuando el investment stewardship se convirtió en una parte cada vez más importante de nuestras responsabilidades ante las partes interesadas, le pedí a Barbara que supervisara el equipo de investment stewardship de BlackRock. Bajo su liderazgo, seguimos ampliando este equipo, sus capacidades y su compromiso con la transparencia.

Como cofundadores, a Rob Kapito y a mí nos entristece que Barbara deje su rol actual para incorporarse en esta nueva función. Sin embargo, le estamos eternamente agradecidos por sus aportaciones a nuestra empresa, a nuestros clientes y a la industria, y seguiremos apoyándonos en sus consejos.

También quiero darle las gracias a un director y amigo de muchos años, Ivan Seidenberg, quien se retirará de nuestro Consejo de Administración este año. Ivan personifica el buen gobierno corporativo: nunca da algo por hecho y siempre nos hace las preguntas más difíciles a mí y a los demás líderes de alto nivel de la empresa. Durante sus años con nosotros, fue una fuente de sabiduría y orientación invaluables, incluso en cuestiones tecnológicas clave, gracias a su larga trayectoria en el ámbito de las telecomunicaciones. Ha sido un gran socio, merecedor de todo mi respeto.

Cada uno de los 16 200 empleados de BlackRock debe tener la motivación, la capacitación y el apoyo para llegar a ser la mejor versión de sí mismos. BlackRock invierte considerablemente en nuestro personal a través de una serie de programas de liderazgo, desarrollo y oportunidades educativas para que los empleados perfeccionen sus habilidades y tengan trayectorias profesionales plenas y gratificantes. También buscamos incrementar la diversidad en todas sus formas dentro de la organización, pues sabemos que la diversidad genera un mejor desempeño. Más allá de enfocarnos en las cifras, nos aseguramos de contar con las políticas y los programas adecuados para apoyar una comunidad más diversa a inclusiva en BlackRock y para ayudar a todos a alcanzar su máximo potencial. Con este objetivo en mente, también nos esforzamos por apoyar todos los aspectos del bienestar físico, emocional y financiero de los empleados, para que se mantengan estimulados, comprometidos e inspirados. En épocas normales, cuando viajo para visitar clientes en todo el mundo, me aseguro de reunirme con nuestros empleados en cada una de las ciudades que visito, y he comprobado con mis propios ojos la intensidad con la que cada individuo en BlackRock actúa de acuerdo con nuestro propósito. Ese compromiso es lo que me hace confiar en nuestro futuro como empresa.

Los empleados de BlackRock son miembros activos en nuestras comunidades y se involucran en ellas. Asimismo, ayudan a hacer activa y a promover nuestra responsabilidad social para tener un impacto positivo en la sociedad. A través de nuestro equipo de Impacto Social, BlackRock invierte en ideas y soluciones que apoyan una economía más inclusiva y sustentable, y que permiten a más personas invertir en su futuro. Para respaldar nuestra misión de beneficencia a largo plazo, a principios de este año anunciamos nuestro compromiso de donar 589 millones de USD y establecer la Fundación BlackRock. Sin embargo, en este momento resulta más apremiante apoyar la respuesta al brote de coronavirus. Por esta razón, BlackRock destinó 50 millones de USD en fondos de beneficencia a la ayuda inmediata para las personas más afectadas, de manera que podamos superar las dificultades financieras y sociales que deja a su paso esta pandemia, con familias que tienen que afrontar problemas laborales, cierres de escuelas y costos médicos y de cuidado infantil imprevistos.

La fuerza de nuestra cultura es lo que permite que nuestra plataforma sea más capaz y esté mejor posicionada para el futuro que en cualquier otro momento de nuestra historia. Mis cofundadores, el equipo de liderazgo y yo dedicamos una enorme cantidad de tiempo a asegurarnos de haber infundido esta profunda cultura fiduciaria en BlackRock. Cuando nosotros, o la siguiente generación de líderes, enfrentemos dificultades u oportunidades, nos guiaremos por los mismos principios que siempre hemos seguido: hacer lo mejor para nuestros clientes y lo que sea congruente con nuestros principios.

Ese propósito es la manera en que seguiremos generando crecimiento y valor a largo plazo para todas nuestras partes interesadas, cuyo éxito está inextricablemente vinculado al de BlackRock.

Nuestros accionistas, y el capital que suministran, nos permitieron crear la mejor plataforma de inversión y tecnología e invertir de manera constante para el futuro. Nuestras inversiones nos han permitido sortear y dirigir cambios estructurales en nuestro sector y generar un crecimiento y un valor a largo plazo más sólidos y constantes.

Nuestros empleados son el motor de estas innovaciones, transformando el sector de administración de activos a lo largo de 32 años y fijando la barra muy alta en cuanto a lo que un administrador debe ofrecerles a sus cliente. Su compromiso con nuestra cultura de servicio al cliente es la razón por la que somos una empresa tan resiliente.

Nuestros clientes son la razón de nuestra existencia. Todo lo que hacemos tiene por objetivo ayudarlos a alcanzar sus metas. Al ayudarlos a invertir para el futuro, al hacer que las inversiones de calidad sean más accesibles, al apoyarlos para superar las crisis y al permitir que inviertan en un futuro más sustentable, logramos nuestro propósito de ayudar a un número cada vez mayor de personas a disfrutar del bienestar financiero.

Y las inversiones de nuestros clientes impulsan el crecimiento económico en comunidades de todo el mundo. Su capital ayuda a crear empleos, abrir negocios y fomentar la innovación. Debemos ser líderes responsables en la administración de ese capital, porque son estas comunidades las que nos permiten operar.

Pertenecemos a estas comunidades, las cuales se han estado transformando durante los últimos tres meses. De una manera u otra, el coronavirus nos afecta a todos. Esta pandemia, y la responsabilidad colectiva que se requiere para frenar su propagación, nos recuerda que todos somos iguales ante esta situación. Debemos mantenernos unidos, apoyarnos, proteger nuestra salud y fortalecer constantemente nuestra capacidad para estar preparados y responder a crisis como esta.

A todos nuestros empleados, amigos, clientes y accionistas, y a todas las comunidades en las que trabajamos, les pido que hagan todo lo posible para mantenerse sanos y seguros.

Atentamente,

Larry Fink Signature

Larry Fink
Chairman y Chief Executive Officer
Director General y Presidente del Consejo de Administración de BlackRock, Inc.
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